Muy a mi pesar la logística es el tema central de esta crónica relámpago.
Si tienes un sistema innovador de pago con tarjeta recargable mediante código bidi de debe ser leído por un iPad y que imprime dos tiquets, uno para ti, con el saldo restante, y otro para que el camarero que pase más cerca sepa qué servirte, lo que no es aceptable es tener tres cuartas partes de las barras cerradas hasta las nueve de la noche porque no tienen ni lector ni impresora.
De ahí a la tragedia, un paso. No ocurrió porque como estábamos serenos y somos gente educada, aguantamos colas estoicamente, nos bebimos los bocatas de güisqui, y bebimos de las fuentes hasta que se empezó a cobrar en metálico, pasadas las nueve.
Acaban de anunciar que renuncian al sistema y se pagará en efectivo. Como en la fiesta de mi pueblo.
Además, dos barras pequeñas en el escenario San Miguel me parecen claramente insuficientes, y en el resto de escenarios no es que vayan sobrados tampoco. A ver qué pasa hoy.
Baños, de momento bien, alguna cola puntual (que a mi no me tocó), pero bien.
La música.
Pues llegamos a Triángulo de Amor Bizarro, y cómo aun había poca gente conseguimos una cerveza tras quince minutos de ordenada fila, y ellos cumplieron. Muy mal programados, su ruido pega más con la oscuridad, como también estuvieron mal programados Of Montreal, con un espectáculo de bailarines en mallas y máscaras mexicanas y alas plateadas y tetas de plexiglás acompañando una música lúdico-festiva que nos hubiera hecho dar saltos cuatro horas más tarde con cuatro copas más en el cuerpo. Ah, claro, es que no había quien se tomara nada.
Entre unos y otros pudimos escuchar unas cuantas de Moon Duo desde la cola de la segunda cerveza (media hora) y sonaba muy guay, muy oscuro, muy Joy Division, y nos perdimos Cults. De ahí fuimos a P.I.L, me dejé engañar por el Barón, pero aguantamos poco y de vuelta al escenario grande vimos un par de canciones de Fernando Milagros, oye, muy apañaos, y para Grinderman. Demasiado para mí. Prefiero al Nick Cave bisbalero (por la entrada que hizo al escenario al son de Get ready for love) del FIB'05.
Más paseos por el recinto para acabar cerca de la torre de sonido en Interpol, que tocaron las buenas (Rayuelo dixit) y estuvieron mucho más festivos que en el concierto de noviembre. Muy bien.
Y hala, otra vez para arriba, a tiempo de ver a Wayne Coyne salir del globo transparente. Lo de siempre, globos de colores, confeti, serpentinas y fans a ambos lados del escenario bailando desaforados. Apuestas a que Graham estaba entre ellos.
Dispersión en dirección a otros escenarios o a casa, y seis valientes nos quedamos para ver el Guincho. Dos valientes lo fueron menos y aguantaron solo un par de canciones.
Los que nos quedamos disfrutamos de un conciertazo. Con banda, con bailarinas, con confeti, con plumas de una batalla de cojines, y con música que hace que tus caderas tengan vida propia y te pone una sonrisa en la cara. El mejor fin de fiesta posible.
viernes, 27 de mayo de 2011
jueves, 26 de mayo de 2011
lunes, 23 de mayo de 2011
Segundas oportunidades (la vida de P)
P era el típico malote de clase, con unas pintas muy parecidas al Vaquilla. Su hermano era de los yonquis peligrosos del barrio. Su madre era prostituta y vivía con un hombre que no era su padre. Recuerdo que había días en que iba a la Modelo a pasar material cuando apenas tendría 10 o 11 años.
P era un tío respetado en el cole, mas bien temido. Venía a clase cuando quería, principalmente cuando llovía o hacía mal tiempo. No era revoltoso en exceso, iba a lo suyo. Recuerdo que un día le di un puñetazo en el patio y estuve acojonao todo un curso pensando en la venganza, pero no se vengó.
P era unos de los tíos mas inteligentes y agradable que jamás he conocido. Mi padre intentó sacar a P de su mundo y le ofreció venir conmigo a entrenar a basket en la escuela del Hospi. No venía siempre pero muchas veces vino.
Luego acabamos el cole y solo veía a P por el barrio con sus colegas, por el mal camino. P fue muy respetuoso con el barrio nunca hizo nada allí, siempre se iba a la otra punta de la ciudad.
P tuvo mala suerte y en un atraco a un banco mató a un policía. P pasó 3 años en un reformatorio y 14 en prisión. Gracias a esa temporada a la sombra P sigue vivo. El único vivo de todo sus colegas arrasados por el Sida.
Ayer caminando por el barrio vi un tío alto malcarado que se acercaba a mí. Llevaba un cocker negro. Era P, relativamente sano, con la cabeza muy clara, seductor, como siempre. Tiene una novia y vive de nuevo en el barrio. “Ya no me meto nada, solo mis porros” me dijo. Nos contamos la vida en diez minutos, nos abrazamos y nos despedimos.
Me ha encantado verte amigo, pensé que nunca mas te vería vivo. La vida a veces da segundas oportunidades. No dejes perder esta.
P era un tío respetado en el cole, mas bien temido. Venía a clase cuando quería, principalmente cuando llovía o hacía mal tiempo. No era revoltoso en exceso, iba a lo suyo. Recuerdo que un día le di un puñetazo en el patio y estuve acojonao todo un curso pensando en la venganza, pero no se vengó.
P era unos de los tíos mas inteligentes y agradable que jamás he conocido. Mi padre intentó sacar a P de su mundo y le ofreció venir conmigo a entrenar a basket en la escuela del Hospi. No venía siempre pero muchas veces vino.
Luego acabamos el cole y solo veía a P por el barrio con sus colegas, por el mal camino. P fue muy respetuoso con el barrio nunca hizo nada allí, siempre se iba a la otra punta de la ciudad.
P tuvo mala suerte y en un atraco a un banco mató a un policía. P pasó 3 años en un reformatorio y 14 en prisión. Gracias a esa temporada a la sombra P sigue vivo. El único vivo de todo sus colegas arrasados por el Sida.
Ayer caminando por el barrio vi un tío alto malcarado que se acercaba a mí. Llevaba un cocker negro. Era P, relativamente sano, con la cabeza muy clara, seductor, como siempre. Tiene una novia y vive de nuevo en el barrio. “Ya no me meto nada, solo mis porros” me dijo. Nos contamos la vida en diez minutos, nos abrazamos y nos despedimos.
Me ha encantado verte amigo, pensé que nunca mas te vería vivo. La vida a veces da segundas oportunidades. No dejes perder esta.
sábado, 21 de mayo de 2011
Yes we camp
Hoy he ido a Plaça Catalunya con mi hijo a cuestas a ver lo que veía, con la mente abierta. Olvidando el pasado y las mil decepciones. No hemos podido entrar al centro de la plaza. Hemos escuchado desde fuera como se trataban en asamblea de multitudinaria si se reparaba el jardín de la plaza maltrecho o no. No ha habido acuerdo. Es lo que tienen las asambleas.
Hemos dado una vuelta a la plaza y he visto a unos cuantos conocidos, esperanzados con este movimiento, seguramente más que yo. He visto que gente de todas las edades discutiendo sobre las razones del movimiento, sobre la utilidad del mismo.
Me han impresionado las pancartas, las proclamas y lemas en rotulador son sin duda más impresionantes que en una perfecta Arial 60. Suena como más auténtico.
Luego Gael se ha agobiado, hemos ido a un parque de niños pero estaba cerrado, en la ciudad del circo para los turistas es imposible encontrar un parque abierto para que un niño pueda jugar.
Así que he decidido meternos en el Decathlon y dar libertad al canijo para que diera rienda suelta a su espíritu borroka. Se lo ha pasado de muerte. Entre otras cosas, ha hecho su primer mate y su primer viaje en skate.
Al volver hemos vuelto a pasar por la plaza y hemos vuelto a escuchar y a leer carteles, que recibían miles de flashes fotográficos. Hace apenas una semana ni los mirábamos.
Todo esto va a servir para algo, seguro. Al menos para recordarnos a todos que lo más importante no es el dinero, es precisamente lo menos importante de todo.
Hemos dado una vuelta a la plaza y he visto a unos cuantos conocidos, esperanzados con este movimiento, seguramente más que yo. He visto que gente de todas las edades discutiendo sobre las razones del movimiento, sobre la utilidad del mismo.
Me han impresionado las pancartas, las proclamas y lemas en rotulador son sin duda más impresionantes que en una perfecta Arial 60. Suena como más auténtico.
Luego Gael se ha agobiado, hemos ido a un parque de niños pero estaba cerrado, en la ciudad del circo para los turistas es imposible encontrar un parque abierto para que un niño pueda jugar.
Así que he decidido meternos en el Decathlon y dar libertad al canijo para que diera rienda suelta a su espíritu borroka. Se lo ha pasado de muerte. Entre otras cosas, ha hecho su primer mate y su primer viaje en skate.
Al volver hemos vuelto a pasar por la plaza y hemos vuelto a escuchar y a leer carteles, que recibían miles de flashes fotográficos. Hace apenas una semana ni los mirábamos.
Todo esto va a servir para algo, seguro. Al menos para recordarnos a todos que lo más importante no es el dinero, es precisamente lo menos importante de todo.
domingo, 15 de mayo de 2011
Fin de semana en cuatro actos
Primer acto.
Sábado mañana. Me levanto indecentemente temprano. Pongo un poco de orden en la casa, que es la mejor manera de poner orden en tu vida. Salgo a la calle y disfruto del sol cálido, compro en el mercado y no dejo de asombrarme de que un acto tan banal, sencillo y cotidiano resulte tan gratificante.
Segundo acto.
Aprovechamos la noche de los museos para ver la exposión Realisme(s) en el MNAC. Llueve, pero eso no ha dejado a nadie en casa. La exposición vale la pena. Más que el gran cuadro de amor lésbico que preside la tercera sala me impresiona la actitud del guitarrista del cuadro del mismo nombre, de Simó Gómez. Como la de cualquier guitarrista de hoy día, pero ese cuadro se pintó hace más de cien años.

Tercer acto.
En la fiesta Mylovah se cumple la maldición no escrita según la cual la canción que más te gusta te pillará siempre en el baño o en la barra. Suena Abel de The National y yo acabo de pedir dos gintonics. El camarero refriega un limón por los bordes, echa la ginebra y la remueve con cucharilla, echa la tónica y la remueve con cucharilla. Me recuerda la escena de la joyería de Love actually cuando Rowan Atkinson se explaya envolviendo un collar. Me doy la vuelta copas en mano cuando acaba la canción.
Cuarto acto.
Domingo mañana. Bajo a comprar el diario y tirar plástico y cristal. Empiezo a echar botellas en el contenedor verde y un infraser que no había visto se dirige a mí desde el lateral, amorrado al contenedor: "Es que ya no podía más, que dios me perdone, pero no podía más". Está meando. A pleno sol. En todo caso, si alguien tenía que perdonarle era yo, no dios. Pero no le he dirgido palabra, solo una mirada que no sé qué habrá reflejado, probablemente, asco y pena. Luego he visto mear un perro en la fuente. Si fa o no fa...
lunes, 9 de mayo de 2011
Crítica de fiesta: cumple de Iván
Si vas a una fiesta que empieza a las 7 de la tarde, vas con predisposición para pasar una tarde tranquilidad tranquila y tomarte a lo sumo un para de cervezas. Aunque sea el cumpleaños de Iván.
Lo que no te puedes esperar nunca es acabar a las 3 de la mañana pegando saltos y cantando a gritos svástica eyes o quiero verte danzar de Battiato.
En esa ilusión de que aquello no duraría mucho y que nos iriamos a dormir prontito empecé con los cubatas envenenados en vaso de plástico.
Antes de la medianoche ya había borrach@s indecentes –la mayoría- mientras yo seguía guardando el tipo pese a parecer un extraterrestre del planeta pureta.
Por suerte para disimular pude integrar al equipo 2many DJs y pudimos hacer sonar algunos de los clásicos de todos los tiempos: Sabrina, Bisbal, Kortatu y Modern Talking entre otros.
Pasada la media noche, la carroza se volvió calabaza y el tequila fue haciendo mella en los asistentes que fueron cayendo uno a uno.
Algunas frase (y gestos) de la fiesta:
- “De donde ha salido este niño” “de aquí (señalando mi colita)”
- El movimiento mayonesa para la masturbación femenina. Funciona!!
- “Yo tuve un trauma cuando se separaron Modern Talking”
- La que me enseñó la teta al estilo Cicciolina
- “Es verdad que os depiláis para que parezca que la tenéis mas larga”
- “Enseñamela”
- “Cuando te leo en facebook mataría a todas las ballenas”
- “Las polillas también tienen sentimientos”
- Los brindis por los clítoris
Lo que no te puedes esperar nunca es acabar a las 3 de la mañana pegando saltos y cantando a gritos svástica eyes o quiero verte danzar de Battiato.
En esa ilusión de que aquello no duraría mucho y que nos iriamos a dormir prontito empecé con los cubatas envenenados en vaso de plástico.
Antes de la medianoche ya había borrach@s indecentes –la mayoría- mientras yo seguía guardando el tipo pese a parecer un extraterrestre del planeta pureta.
Por suerte para disimular pude integrar al equipo 2many DJs y pudimos hacer sonar algunos de los clásicos de todos los tiempos: Sabrina, Bisbal, Kortatu y Modern Talking entre otros.
Pasada la media noche, la carroza se volvió calabaza y el tequila fue haciendo mella en los asistentes que fueron cayendo uno a uno.
Algunas frase (y gestos) de la fiesta:
- “De donde ha salido este niño” “de aquí (señalando mi colita)”
- El movimiento mayonesa para la masturbación femenina. Funciona!!
- “Yo tuve un trauma cuando se separaron Modern Talking”
- La que me enseñó la teta al estilo Cicciolina
- “Es verdad que os depiláis para que parezca que la tenéis mas larga”
- “Enseñamela”
- “Cuando te leo en facebook mataría a todas las ballenas”
- “Las polillas también tienen sentimientos”
- Los brindis por los clítoris
domingo, 1 de mayo de 2011
Odissea: Mojave 3

Me da vértigo pensar que descubrí a Mojave 3 en el FIB 2000. Pfffiu, cómo pasa el tiempo.
Fue un descubrimiento en toda regla. Era el año que me alojé en un apartamento a tomar por saco, hora andando, con ocho ingleses (sí, la culpa es mía), y una tarde Anneliesse y yo decidimos pasar del resto y subir pronto. Pronto entonces era llegar a las ocho. Llegamos y en la carpa, que entonces solo había una y se llamaba Viaje a los sueños polares, tocaban Mojave 3, presentando "Excuses for travellers". No les conocíamos de nada pero nos hechizaron con sus canciones delicadas mientras el sol se ponía a nuestras espaldas.
Supongo que por eso ese disco sigue siendo mi favorito, y por eso que la segunda canción que tocaron ayer fuera When you're drifting ("...people you love are so far away when you're drifting...") y que dos canciones más tarde sonara In love with a view hace que les perdone que no tocaran Return to sender ("...we talk on tiptoe everytime we meet...")
Qué bonito concierto dieron ayer, ¡por dios! Claro que los planos The Dodos se lo pusieron fácil, porque estaban bien, había oficio y ritmo, pero no supe distinguir una canción de la otra en los cuarenta minutos de concierto que vimos. Como diría Boyscout, Mojave 3 "dejan a los otros grupos a la altura del betún" y "no tienen una canción mala".
De "Puzzles like you" reconocí Big Star Baby y no tocaron Breaking the ice, y poco más os puedo contar, que tampoco me conozco tanto su discografía. Tocaron más de hora y media y Neil Halstead salió a hacer un bis guitarra en ristre y luego el resto del grupo se le unió para cerrar con Bluebird of Happiness de "Spoon and rafter", pero podían haber seguido tocando cinco horas.
El público, menos infraser pero igual de parlanchín, aunque descubrí que podía abstraerme y no oir su murmullo incesante, todo es cuestión de concentración. Entre los habituales, el saltarín y dj Coco.
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