martes, 5 de mayo de 2015

SOS4.8 - The National


No nos engañemos, yo he ido al SOS4.8 este año, después de decir en 2010 que no volvería, porque tocaban The National. Aunque no habría podido ir si el Barón no hubiera decidido ir a ver a Morrissey, que era el otro cabeza de cartel. 
Así que me permitiréis la libertad de empezar con el concierto de The National. Aunque para ello tenga que empezar con Lori Meyers, que eran los que tocaban antes, y a los que, con la poco más de media hora entre unos y otros, tuvimos que ver para ir avanzando posiciones y, al acabar, lanzarnos como jabatas hacia las primeras filas. La jugada nos salió bien, pues si bien el ansias del Barón nos decía, a la segunda canción de Lori Meyers, que ya tendríamos que estar delante, ansias que evidentemente me contagió, la tranquilidad de Núria, y sus pocas ganas de soportar apretones hicieron de contrapunto. Nos fuimos acercando como quien no quiere la cosa y al final del concierto ya estábamos a menos de 10 metros del escenario. Aún se estaban despidiendo los granaínos cuando dos señoras se abalanzaban sobre las vallas, detrás de dos niñas bajitas, que estaban allí por estar, por vivir un festival en primera fila, sin saber qué iban a ver. Centro-derecha, frente al micro de Aaron. ¿Podríamos haber estado más centradas? Sí, pero no en una segunda fila que era como una primera. Primer objetivo de la noche conseguido. El segundo era no trastabillar cuando me pusiera a dar saltos, porque estábamos en el borde de la reja. 


Media hora hasta la de inicio, y Bryan Devendorf calentando brazos y amenizándonos la espera. Por fin, Riders on the storn por los altavoces da paso a la banda, que entra por la izquierda del escenario, justo al otro lado de donde estamos nosotras. El setlist (abajo), casi calcado al de los tres últimos conciertos que he visto, Bilbao, primavera y Madrid, empezando con Don’t swallow the cap y I should live in Salt.  En Sea of love primeros cabezazos al micro, o no, quizá es que después de los últimos conciertos ya los doy por hecho. Faltaron Mistaken for strangers y Sorrow, que suelen colar entre las tres o cuatro primeras, Conversation 16, sustituida por Squalor Victoria, y faltó también About today, pero a cambio tocaron Abel, que es oir el redoble y el primer acorde y se me activa un resorte que me obliga a dar saltos como si no hubiera mañana y gritar poseída turn around, turn around, take me back, I can’t calm down! y My mind’s not right! Aaron presentó la canción diciendo “this is an old song” y bueno, es tan vieja como Mr. November pero es cierto que no todo el mundo la canta ni, ni mucho menos, enloquece como enloquezco yo. No es mi favorita (son unas cuantas), pero como no siempre cae, cuando la tocan me siento como si me hubiera tocado el premio en la rifa. A la taquicardia que arrastraba toda la tarde súmale la subida de pulsaciones por los tres minutos y medio de saltos y gritos y tendrás a una persona al borde del colapso cardiaco. Yo. Por suerte bajaron el ritmo con Slow show, para volver a atacar con un medio tiempo, Apartment Story, regular tocada y mal cantada, una pena, pero yo la bailé igual y canté But I'll be with you behind the couch when they come on a different day just like this one (aquí va una córeo de hombros chispifláutica) y berreé So worry not, all things are well, we’ll be alright, we have our looks and perfume. Otra vez siguió una lenta, para bajar pulsaciones y atacar la recta final. A quien se preguntara en Bilbao qué hacía Sufjan (Rayuelo, no miro a nadie), se lo cuento rápido: tocar el piano para que ni Aaron ni Bryce tuvieran que hacerlo. En una canción Aaron iba loco de piano a guitarra, hasta cuatro cambios. También les faltaba uno de los chicos de la sección de vientos y la ausencia fue bien dolorosa en Fake empire. Por fin Mr. November y sí, Matt se tira. Por la izquierda. Cae sobre nuestro Mat*, que le hace mil fotos que no sé qué habremos hecho para que el karma le haya jodido la cámara y las haya perdido todas. Alguien canta I won’t fuck us over, I’m Mr. November y no es Matt. Al día siguiente me entero de quién fue, alguien a quien sigo en tuiter, me hizo ilusión. Sube, empieza Terrible Love y se tira por el otro lado, el nuestro. Llegamos a tenerlo detrás, el cable del micro tenso, la cara de los de seduridad el doble de tensa, pero no nos movemos, ya tuvimos bastante batidora epifánica** en Bilbao, esta vez toca mantener la posición, aunque sea para poco, pues no cantan Vanderlyle, apenas para despedir a la banda y ver a Matt pegar los últimos lingotazos a la botella, lanzarla al aire y al caer y no romperse, ir a por ella y llevársela. 

Fue mejor concierto el de Bilbao, sin duda, pues había más banda, el escenario era más pequeño y estaba más cerca (¡ese foso interminable!), las canciones sonaron todas redondas y Matt acertó la dosis de tinto, y aún y así el concierto de Murcia fue un gran concierto. Las piernas temblando, el corazón dando saltos y el rubor en las mejillas fueron la prueba. O que le pregunten a la chiquilla a la izquierda de Núria, que se pasó el concierto llorando, qué bonica. 

Me iba al Eaux Claires ya. ¿Alguien?

*Mat y el Barón son la misma persona. 
**Sí, lo de epifánica me lo he inventado. 

El setlist.

Don’t swallow the cap
I should live in Salt
Bloodbuzz Ohio
Sea of love
Afraid of everyone
Squalor Victoria
I need my girl
This is the last time
Abel
Slow show
Apartment Story
Pink rabbits
England
Graceless
Fake empire
Mr. November
Terrible Love

viernes, 10 de abril de 2015

Crónica de festival: MBC Fest 2015

Fuimos a Sagunto, debemos reconocerlo, para ver a Future Islands. Ahora mismo posiblemente el grupo que mas nos gusta del panorama indie o como se llame ahora. Enamorados estamos de El Fari más famoso del panorama underground.

MBC iba a ser en Sagunto y unas semanas antes dijeron que iba a ser en Valencia, y luego volvieron a cambiar de idea. La cosa no empezaba bien.

El festival estaba localizado en el puerto de Sagunto en un descampao lleno de polvo, entre gruas, altos hornos y naves abandonadas. Además hacía bastante frío cuando se iba el sol. Hubiera sido más adecuado haberlo llamado Mad Max Fest.

Y la cuestión es que eramos poquisimos, tanto el viernes como el sabado. Pues no creo que pasaramos de los 1.500. Desde el punto de vista del asistente bien para ver los conciertos.

El viernes empezamos con Modelo de Respuesta Polar, que habiamos visto semanas antes en la Antiga Fábrica Damm y la verdad en ese escenario y con los problemas de sonido del festival pues mucho peor. Por no comentar la locura de las luces. Los focos enfocaban al público en plan alocado y no nos dejaba ver los conciertos, y si estabas en primera fila aun peor. Pese a todo seguimos queriendo a MRP aunque a veces vetustamorlean.

Luego vimos Grupo de Expertos SolyNieve. También se oyó mal, lo que afecta mas aun a J que ya se le oye mal de por sí. Tocaron canciones del último disco y los temazos de siempre, acabando con La Reina de Inglaterra. J estaba mu gracioso y entre otras cosas dijo que estaba muy contento de estar en Sagunto con sus máquinas y....sus cosas.

The Pains fueron lo mejor para nosotros. Han ganado mucho con la renovación de músicos. Animados de inicio a fin.

Mujeres tocaron a lo Mujeres. Venían los chicos cansados de 10 horas de coche pero no se notó. En este concierto pudimos ver con nuestros ojitos como te puedes meter una raya de arriba a abajo. Esas cosas que solo puedes descubrir en la comunidad valenciana.

Los Punsetes hicieron un buen concierto con la mayoría de las canciones del nuevo disco y acabando con las famosas de los anteriores. La cantante se siguío sin mover con su traje de geisha. Y aguantó sin ponerse la chaqueta hasta la última canción. Lo que es muy valorable. Y noticia: dió las gracias y se despidió al final.

Y al final nos quedamos a ver Ellos que sonaban a Ellos con Mostaza haciendo de tonadillera. Y bueno bien, petardeo. Mejor de lo que pensaba.

El sábado llegamos al final de Javiera Mena. Y bueno, era nuestra primera vez y en fin. Continuación del petardeo Ellos.

Standstill estuvo correcto, como siempre.

Luego estaba el miembro de los Libertines que no se ha liado a KM, como quiera que se llame. Nunca me gustó, cansino y previsible. Por eso nos fuimos a la mitad a coger sitio en la primera fila de Future Islands. Y coño se pasaron como 20 minutos de la hora. Los odiamos aun mas.

Le gran concierto fue Future Islands. Y no defraudaron. su cantante lo dió todo como siempre y la gente estaba superconectada. Grandes muy grandes.

Ya sin fuerzas y llenos de polvo nos dió tiempo a ver a Wild Beast y The Royal Concept. Bien sin fliparse.

Y aquí acabó nuestro MBC aunque quedaba un día más que preferimos perdernos porque la mayoría o eran de BCN o ya los habiamos visto.

Famosos en el público: DJ Coco, J y ese chico con pelo rizado y barbita que va siempre con la novia a todos los festivales y que una vez se hizo amigo de Iván en el FIB.

Los cubatas buenos pero al doble (de 7,50 a 4) que los garitos (solo se les puede llamar así) que había justo fuera.

Y como reflexión nos quedó la duda de quien financiaba ese festival. Grandes grupos internacionales, y poca gente. Esto lo han pagado los contribuyente de la Catalunya del sur. Lo siento por ellos, no cambian. En otra comunidad autónoma seguramente se habría suspendido.

Pd: aun no sabemos que significa MBC, de echo era normal cambiar de posición las siglas.

jueves, 26 de febrero de 2015

VY6107 FCO-BCN

El vol on gairebé perdo la xaveta. Una hora de retard a un vol que ja surt tard, amb un embarcament amb autobús que l’anuncien i el comencen mitja hora després, i la jardinera va petada i pugem tots com bojos per les escales perquè fa vent i perquè tots volem desar la maleta a dalt i jo tinc el seient 25 i he entrat pel darrere, però hi ha qui ha entrat pel davant i ve en contradirecció i és un tot un campi qui pugui. 
Veig un forat a sobre del seient 26, ocupat per un abric. Meu. Li pregunto al noi del 26C si l’abric és seu. No em deu entendre perquè se’m mira amb uns ulls rodons des d’una cara rodona enmarcada per cabells rossos esbullats i barba despentinada i no diu res. I el meu malhumor, que s’ha anat covant a la terminal, em fa callar i deixar la bossa al seient de davant, treure l’abric, deixar-lo sobre la meua bossa i alçar la maleta i coi d’ordinador, pesa ja massa per les escasses forces que em queden i veig la cara rodona i els ulls rodons d’espant del noi del 26C, tement, amb raó, que li fotré la maleta pel cap, i malgrat tot no dient ni mu. Gairebé em faig saltar les meues pròpies ulleres en la maniobra col·loca-equipatge i ja ve una hostessa a donar-me un cop de mà just quan aconsegueixo entaforar la maleta i li dic “el abrigo no sé de quién es”, i ella el col·loca, i uns ulls rodons i astorats encara em miren i em deixo caure al 25C, al costat d’un Valentino Rossi qualsevol que, com no, parla per telèfon, i una parella li reclama el seient, i Valentino diu que sí, que té el 26C. 
Però no, aquesta és la fila 25, i l’hostessa li ho indica i marxa a socórrer altra gent amb maletes. M’aixeco per deixar passar Valentino i torno a seure i llavors el noi, l’altre, que no sé perquè en mig segon he decidit que és israelià, que no ho deu ser, però tant hi fa, em pregunta quin tinc jo, i dic que el 25C, i m’ensenya el seu billet, i és 25C i ja esclafeixo a riure amb un riure histèric, albirant un overbooking que ja serà el que em faltava i trec la meua tarjeta d’embarcament i 24C. Sorry, it’s the rage, this boarding is the worst in years. No problem. 
Em deixo caure al 24C. Al 24A hi ha un italià amb ulleres de sol fosques. Clar que sí, que som dins un avió i a l’exterior només fa quatre hores que és de nit. Ve la noia del 24B. El de les ulleres li demana si li canvia el lloc. Jo li hauria canviat prou, més si sé que no pararà de remenar-se en tot el viatge. 
Segueixen passant maletes per sobre dels caps de la gent, que es creua pel passadís i allò sembla Aterriza como puedas meets Una noche en la ópera (el camarote de los Marx). 
Però no hay mal que cien años dure i finalment som tots asseguts. Encara tardem quinze minuts més a enlairar-nos. I llavors me’n recordo dels ulls del del 26C i no puc parar de riure i m’amago com puc perquè els veïns no es pensin que estic xalada. El del 24A es regira i concloc que te por a volar. La del 24B, no sé com, dorm.
Tres farts de riure d’amagat després passen el carret i demano fuet i suc de tomata i tinc tota la paradeta sobre la tauleta i no puc deixar la bossa al terra sense fotre el suc enlaire, però l’hostessa, que és la mateixa d’abans i a fe que és simpàtica i pacient, m’ajuda. El del 24A es demana un cafè i a aquestes alçades ja penso que va d’speed. A saber què pensen de la del 24C que cada dos per tres riu sola. 
I sé que he estat molt aprop d’acabar a urgències de psiquiatria quan m’adono que em moro de ganes de fotre-li un copet amb la botella de vidre del suc de tomata minute-maid buida al del 23C, un senyor gran que té mig cos i tot el cap abocat al passadís, per tafanejar i fer nosa. 
Només aterrar el que ja és el cretí de les ulleres que va d’speed es lleva amb tal determinació que jo em llevo cap al passadís i la del 24B diria que fins i tot aconsegueix avançar un parell de files. El cretí està histèric, perquè no li baixés l’speed s’ha pres un cafè i es mira fixament una parella de vellets encantadors, que sort que la dona, més jove,  que potser no és la parella sino la filla, li planta cara amb calma quan ell pregunta si parlen espanyol i que què miren, no miramos nada, tú nos estás mirando, i ella li diu a padrí en anglès que el deixi passar, que li fa por (a mi també), i padrí que diu que no, que ha de tenir educació (el cretí), i alhora es posa a tremolar i ella l’acaricia per calmar-lo i és un xoc la violència que traspua ell i la tendresa que emana de la parella i em dic que com els faci alguna cosa m’empassaré la por i els ajudaré. Però no cal. Padrí es manté ferm i calmat i surten abans que el cretí. Jo torno a seure al 24C i espero. Tanta tensió m’ha xuclat la poca energia que em quedava i malgrat que és molt tard, sempre m’ha agradat sortir l’última dels avions. 

domingo, 22 de febrero de 2015

Fernando Alfaro

Quien tiene un amigo tiene un tesoro, y si el amigo te avisa de que Fernando Alfaro toca en el Helio el miércoles 18 de febrero, tienes el tesoro del pirata Drake. 

Con todas las entradas vendidas, llegamos suficientemente pronto como para verle salir del restaurante de enfrente y coger un sitio decente, aunque yo estuve todo el concierto de lado, encastrada entre los taburetes de una amiga y una desconocida. 

Empezó bastante puntual y preguntó si sabíamos a qué habíamos ido. Yo no. Iba a tocar canciones del primer disco de Surfin’ Bichos y de su último álbum, que aún no ha publicado. ¡Pues genial!

Entre canción y canción contó anécdotas de juventud, de ir a vendimiar a Francia para pagarse la primera guitarra, que era acústica pero la tocaba como si fuera eléctrica, un disco entero de Ramones; de un parque nacional en medio de Laponia que es como Albacete, qué raros estos fineses que hacen parque nacional la única zona del país que es un descampado sin árboles; de la fiesta de El Resplandor; de pegamento, y de sueños de emigrantes que arrancan las vías del tren. 

Las canciones las tocó desnudas, pero como él mismo dijo, las canciones que son buenas, son buenas. Alfaro estaba en forma y se lució. 

Tras tres cuartos de hora de concierto se retiró, le ovacionamos, salió, tocó Fuerte, ante el regocijo general, y Camisa hawaiana de fuerza, ante el regocijo particular de L., se fue, siguió la ovación, nosotros cogimos abrigos y nos íbamos a ir pero volvió a salir y con el abrigo en las manos llegó mi regocijo, pues tras Rifle de repetición tocó Mágic, que me gusta pero no tanto como Un ángel turbio, que es mi canción favorita ever de Chucho, y que cerrara la noche con ella fue el mejor regalo. 

Y tras eso, sí, salimos huyendo. 


Alguien se ha currado el setlist (copiado de http://www.setlist.fm
  1. ¿Amas lo desconocido?
    (Surfin' Bichos song) 
  2. Tempus Fugit 
  3. Aráñame con cariño
    (Surfin' Bichos song) 
  4. Me Hiere, No Me Hiere 
  5. Nada puede calmar mi sed
    (Surfin' Bichos song) 
  6. Saariselkä stroll 
  7. El rey del pegamento
    (Surfin' Bichos song) 
  8. Bonita fiesta, ¿verdad? 
  9. Pijama de Fantasma 
  10. Crisis
    (Surfin' Bichos song) 
  11. Vive el peligro
    (Surfin' Bichos song) 
  12. Malaventuranzas
    (Surfin' Bichos song) 
  13. Arrancando Las Vías 
  14. Velero 
  15. Gente abollada
    (Surfin' Bichos song) 
  16. Un perro feliz
    (Surfin' Bichos song) 
  17. La luz en tus entrañas
    (Surfin' Bichos song) 
Encore:
  1. Fuerte
    (Surfin' Bichos song) 
  2. Camisa Hawaiana de Fuerza
Encore 2:

  1. Rifle de repetición
    (Surfin' Bichos song) 
  2. Magic
    (Chucho song) 
  3. Un Ángel Turbio 

domingo, 11 de enero de 2015

Sharon Van Etten

El concierto de Sharon Van Etten se merecía una crónica de los días grandes, de las buenas, no el pobre relato que seguirá, porque fue maravilloso, pero la vorágine de diciembre y mi pereza no me dejaron tiempo para escribirla. 
Me pasó lo mismo el año pasado (2013, si solo han pasado 13 meses me dejáis decirlo, ¿verdad?) con el de Neko Case, que fue el 15 de diciembre (de 2013, recuerda) y fue estupendo, gran concierto y gran festival del humor entre ella y su corista, Kelly Hogan. 

El de Sharon Van Etten fue en el Foyer del Liceu, el 10 de diciembre, y yo tenía entradas desde julio, cuando se anunció, y suerte, porque estaba todo vendido. Llegamos suficientemente pronto como para sentarnos en tercera fila (¡bien, había sillas!), aunque fuera de mitad de fila hacia fuera. En la misma tercera fila pero al otro lado, un crítico musical de confianza, y en la cuarta, detrás nuestro, la mitad del grupo descubrimiento de este año. 

El concierto fue magnífico, con la voz de Sharon en todo su esplendor y la banda arropando y construyendo canciones que se agrandaban y ganaban texturas respecto a los discos. La complicidad con los miembros de su “touring band”, puesta de manifiesto con Doug Keith, el magnífico guitarrista, en muchas canciones pero sobre todo en Tarifa, o con Bradley Cook, el bajista, cuando contó que I don’t want to let you down no la habían incluido en el álbum por ser demasiado optimista, pero que la sacarían en un EP este año y especialmente, y en todo momento, con Heather Woods Broderick, sin sus coros no sería lo mismo. Presentó casi todas las canciones en un castellano vacilante y simpático, aprendido, según dijo, en un intercambio cuando estaba en el highschool en Logroño. De ahí le quedó una afición por el Rioja compartida por su padre. 
En el setlist solo alguna ausencia dolorosa Our love, compensada por lo grande que les salió Don’t do it. Podéis verlo aquí (gràcies A. per gravar-lo sencer). 





Y ya está. Fin. Mirad los vídeos, en serio. 

Foto robada en twitter. 

PD: el "(SOLO) 2X del setlist fueron dos canciones que tocó ella sola, dando descanso a la banda antes de los bises y rebises, en los que hizo una versión maravillosa de Perfect Day y otra canción que según los youtubes es Keep. 

viernes, 7 de noviembre de 2014

BIME - el sábado

El sábado las del desayuno incluido bajamos antes de las diez a aprovecharlo, dejando el cuerpo con seis horitas cortas de sueño. Un par de ansiosos se habían ido a las 9:30 a hacer el turista en bote por la ría, que seguro que es muy bonito, pero se puede ir otro día. Digo. 
Sobre las doce una avanzadilla ya tomaba el Casco Viejo para liarse a pinchos y vinos como si no hubiera mañana. Bacalao al pil-pil, steak tartar, gildas, foie, cresta de gallo... un sin dios. 
Una vez toda la troupe estuvo reunida buscamos un restaurante y como el primer asador que vimos nos pareció caro nos metimos en un restaurante clásico de toda la vida que nos acabó saliendo por casi el doble. Pero muy rico todo. 
Después de comer, dispersión. Unos, siesta merecida; otros, preventiva; otros, paseo pre-corte de digestión, y las últimas, a pasear por la ría hasta el Guggenheim. 


Dimos la vuelta y le dije a Nu que seguro que estaban los gemelos dentro, que son muy de visitar museos en las ciudades de sus giras. “¿Quieres entrar?”. “No, da igual, se hace tarde, vamos tirando”. Diez minutos después nos comunican que acaban de colgar una foto en instagram, ¡los gemelos estaban en el Guggenheim! Mira, mejor no haber entrado, porque no me hubiera atrevido a decirles nada y me habría maldecido hasta el infinito por ello. Sin ocasión no hay fracaso (y eso lo dije en ese momento y Nu es testigo, no lo digo a toro - triunfal - pasado). 


Descanso en el hotel, y aunque salimos tarde fuimos las primeras. Nos perdimos Dawn Landes y Chris Garneau, que hicieron venir a Lau a Bilbao, sino a The National los habría visto en Madrid. Como me fío de su criterio, los escucharé. 
Para mí todo giraba en torno al concierto de The National, lo demás era accesorio. Mando Diao se quitaron la camisa a la segunda canción y un tuitero al que desvirtualicé en el BIME me dijo que iban como cubas. Por lo menos. No negaré que Dance with somebody  es temón revientapistas si te pilla con la quinta puesta, pero en frío y de lejos, me dejaron indiferente. The Kooks tampoco son mi grupo. No había escuchado ni una canción y bueno, son resultones y le ponen ganas y el cantante marcaba un paquete que no era normal, pero más allá de eso, bfff. La gente pareció pasarlo en grande, eso sí. 

Lo que pasó entre The Kooks y La Roux ya lo conté en este post, así que sigamos con el sábado. 

La Roux, a la que llegamos después de las paradas técnicas tras dos horas y media sin beber ni pasar por el servicio. Estaba tocando una canción que me gustó, ¿Uptight Downtown? y me hubiera quedado, no estaba mal, pero propusieron ir un rato al auditorio, a descansar. Estaban tocando Audience, que me sonaba a grupo melódico con chica que cantaba en francés (me da que me confundí con Souvenir) y aquello era country vasco.  Después Holy Ghost! bailongos a más no poder, era justo lo que necesitábamos para aguantar hasta Delorean. Muy disfrutado. 


Habían ubicado a Delorean en el Stage 2, y se quedó pequeño. Era lo único que quedaba en el BIME y había tanta gente que hasta estaban parte de los Kooks delante nuestro. Empezaron, creo, con Seasun, muy favorita, casi que me podría haber ido ya, pero estaban tocando muy bien, y no sé si presentaban disco o cambiaban mucho las canciones pero reconocí pocas más. Cierto que nos fuimos a las cinco, cuando llevaban tres cuartos de hora de concierto, pero les quedaban otros tres, y es de imaginar que se dejaran la artillería pesada para la traca final. 
Nuestra traca final fue bailar un rato fuera del recinto, que se oía mejor que dentro, los vecinos, contentos, seguro. 

Eso fue todo. ¿Todo? ¡Todo no! Quedaba bajar en el ascensor el domingo por la mañana con uno de los My Sad Captains, el guapo, concretamente, que, vaya casualidad, tiene una retirada a los Dessner, y ver a todo el grupo cargando bártulos en una furgo de alquiler mientras esperábamos el taxi que nos llevaba al aeropuerto a hacernos la foto con Bryce (si no lo repito, reviento, sí). 


Thank you for coming, see you next year a poco que el cartel sea del mismo nivel que el de este año o la primera edición. 

jueves, 6 de noviembre de 2014

BIME - el viernes

A Bilbao llegamos el viernes por la mañana, y pasaron cosas muy bonitas que también merecen ser contadas. 
Unos llegaron antes que otros y les dio tiempo a hacer turismo y comerse cuatro pinchos de tortilla antes de que los otros asaltáramos el primer bar, al que siguieron dos  más, con sus copazos de vino y poco comer. Suerte de un menú y una siesta reparadora, si no habríamos llegado al BIME con el cuerpo del revés. 

Entramos en el BEC bastante puntuales, siete y pico, a justo para ver terminar a Go Go Berlin y empezar a We Cut Corners, hacernos con el espacio, pillar un programa y exclamar “¡hoy es Thurston Moore!” (así venía de estudiada), encontrarnos con Lau en uno de esos pasillos con valla anti-avalancha, y decidirnos por el auditorio, o Stage Teatro, donde tocaban The Barr Brothers, que hicieron un concierto de menos a más, de no saber si irte, decidir quedarte y que sea una gran decisión por lo bonitas que son las canciones que tocaron. Folk con deje country o americana canadiense, con arpa y contrabajo, salimos con una sonrisa y media hora de margen para avituallamiento antes de pillar sitio en Thurston Moore. 

Eso nosotros, otros andaban por Imelda May (la vimos de pasada) y otros cogiendo sitio en el auditorio para The Divine Comedy tres grupos antes, pero es que por lo que cuentan Fuel Fandango lo petaron y casi lo echan abajo. Clásico ejemplo de mala programación, diría. 

Thurston hizo el concierto del día, el segundo en el topthree del festival para mí, el primero para alguno. En su línea ruidista, se cascó una primera canción de 18 minutos, porque yo lo valgo. Y no preguntéis cuál fue, que me gusta pero a tanto no llego. No recuerdo que tocara ninguna de Demolished Thoughts, disco de 2011 de una dulzura inusitada, que presentó en la 2 de apolo en un concierto íntimo. Nada que ver este con aquél. Acompañado por Steve Shelley, de Sonic Youth, a la batería; un guitarrista fenomenal que ahora que lo he buscado puedo decir que se llama James Sedwards y que es británico; y una bajista que me hizo querer ser bajista de mayor y que nos dijeron el lunes que es Deb Googe, la de My Bloody Valentine.  Seguro que si el Inquilino no hubiera estado no-casándose en Las Vegas la habría reconocido. Estuvimos en segunda fila hasta que la pareja de delante mío se largó, que no acabo de entenderlo, esperar un buen rato antes para luego largarte a medio concierto, pero oye, mejor para mí, y disfruté como una enana de la distorsión cosida de sutilezas del guitarrista y de las maravillas que hacía Deb al bajo. Canela. 




En cuanto terminó, corriendo a Macy Gray, porque Lou se moría por verla y como yo no la había visto nunca, pues vamos allá. La perdedora de la noche fue Anna Calvi, a la que sí había visto hace un tres años en una calurosa noche de septiembre en un aún más caluroso KGB. Me gustó Macy Gray, aunque no sea mi estilo, por actitud, personalidad y vozarrón. No acabamos el concierto porque nos llegaban mensajes inquietantes de aforo completo en el auditorio y no podíamos quedarnos sin ver a Neil Hannon, así que nos fuimos y valió la pena porque aún pillamos las cuatro últimas canciones de la Calvi, otro chorro de voz, esta vez en unas melodías más guitarreras. Aunque Anna, si no sabes andar con taconazos, haz como yo, no los lleves. Temí por tu crisma cuando abandonaste el escenario. 

La gente se fue marchando del teatro y fuimos mejorando nuestras posiciones hasta unas aceptables primera y tercera filas laterales, y salieron The Divine Comedy, con un Neil Hannon barbudo (hasta hizo encuesta barba sí, barba no, ganó el sí, pero hazme caso, estás más guapo sin ella) y con dos dedos de la mano entablillados, que se había fastidiado ya no recuerdo cómo, que lo contó, algo muy tonto, mostrándonos una fotocopia de la radiografía, lo que le impidió tocar la guitarra. Pero cantó con esa voz de barítono y la banda sonó como debe, me hizo contener la respiración con A lady of a certain age y puso a parte del público en pie con Generation Sex y National Express, y  en pie acabamos todos, brazos en alto, con la maravillosa Tonight we fly y eché de menos a Margarita, que de saxofonista ha pasado a guerrillera anti-festivales y se pierde momentos como estos. 



Salimos del teatro, unos de retirada, otros nos quedamos hasta el final de Placebo, uno se quedó a dejar el pabellón alto, aguantando hasta FM Belfast. 
Placebo bien y mal. Bien porque es una banda que suena como un tiro, potente, pero se dejó los hits en casa, y así no. Buen concierto pero sin más. 

Y a dormir.