domingo, 6 de noviembre de 2011

Cursa de la dona, l'èpica

Llevar-se a tres quarts de vuit, quan fa mitja hora que et va sonant el despertador, i has quedat a les nou a plaça Espanya per fer la cursa de la dona, però plou a bots i barrals, i ho sents des del llit, tan calentet... té molt mèrit!
Més desprès de l'experiència de l'any passat, massa diumengera pel meu gust, vaig tornar-m'hi a inscriure perquè han canviat el recorregut, Gran Via i la dreta de l'Eixample, amb sortida i arribada a l'avinguda Maria Cristina, i 6 km enlloc de 5.

Arribar allà i que l'aigua no només no deixi de caure, sino que cada cop ho fa amb més ganes, i tot i així dir va, ja que som aquí, fem-la, ni que sigui caminant i amb el paraigua obert. Però quan s'ha anat acostant el moment de la sortida, que em sembla que ha estat amb retard, recoi, per tal que pogués parlar l'alcalde , m'han entrat els nervis i les ganes de córrer. He convençut a la maca ("va, correm una mica, al trote") i som-hi, a avançar caminadores que s'han colocat al punt de sortida de "menys de 30 minuts" (quina part de les 4 paraules no han entés?).
En menys d'un minut anava molla fins les calces, com sospitava, la meua jaqueta paravent no és impermeable... Però mentre corres no en fa de fred. És una altra història, això de córrer amb la pluja que no ha parat en tota l'estona.
I no sé quántes dones haurem pres la sortida finalment, erem 12.000 inscrites però segur que moltes s'han quedat a casa, tot i així, erem un bon sarpat. Joves, no tan joves, jubilades i homes amb perruca, moltes hem estat les que no ens hem atemorit per una mica (un molt) d'aigua i fred. M'agradaria saber quántes tindrem una galipàndria de cal deu demà, jo la meua la veig venir, però ha valgut la pena, estic tan orgullosa de mi mateixa!

L'inquilino, un cop més, no ens ha fallat, i ens ha animat des de la barrera.

No puc deixar de fer una crítica constructiva a l'organització i l'Ajuntament: no pots posar a córrer 12.000 dones i no tallar la Gran Via, ni la Ronda Sant Antoni, o deixar un parell de carrils de baixada a Balmes.

Ara espero amb impaciència els resultats, perquè quan he entrat a meta el cronòmetre marcava 36 minuts i escaig, que no em quadra amb el setlist de 40 minuts que portava. Era el meu objectiu, no fer més de 40 minuts, molt poc exigent, ho sé, però estic entrenant molt poc!!! I tinc una mica d'anèmia! Si he fet 36 estaré tan contenta.... i sino, també!

Que la Jean Bouin l'endemà del Primavera Club ens agafi confessats...

Todo lo demás - Grupo de Expertos Solynieve

Si no hubiera habido tantas erres...

sábado, 5 de noviembre de 2011

In-Edit: Talihina Sky - The Story of Kings of Leon


Fantástico documental, sin apenas canciones de los Kings of Leon, con imágenes de sus conciertos o en estudios de grabación muy limitadas, la trama se sustenta en la reunión anual de la familia Followill (y la rama Brown) en Talihina, un agujero perdido en Oklahoma.
La familia, desde el abuelo Leon que dio nombre al grupo, a un hatajo de tíos a cual más desdentado, primos chungos y por supuesto, los padres, dan testimonio de cómo eran y cómo son. La madre es tremenda: cuenta cómo al pequeño Nathan le entró el Espíritu Santo y empezó a hablar en lenguas extrañas como si fuera lo más normal del mundo (de hecho, para ella lo es, les ha pasado a los tres niños más de una vez), casi con lágrimas en los ojos.
De lo mejor, y hay muchas perlas, la mezcla de imágenes de las ceremonias de "avivamiento", o algo así, de la iglesia pentecostal (lo de que les entra el Espíritu Santo) con unas de ellos tocando a muerte en lo que parece un ensayo: los movimientos espásticos de unos y otros son los mismos.
En la categoría de entrañable: las imágenes de ellos de pequeños.
En lo musical, enterarte de que Caleb (que de pequeño quería ser predicador, se lo sacó de la cabeza para no ser lo pobres que fueron ellos) y Nathan (Nate para la familia) grabaron una canción patética rollo gospel con quince años, y de que Jared y el primo Mathew se unieron al grupo sin saber tocar. Verles pelear por un solo de guitarra, y la magnífica bronca que le clava Nathan a Caleb por engreído e irresponsable (se le fastidiaba la voz).
Reina el caos temporal, pero por los pelos que llevan te sitúas.

No es un documental sobre grupo de música al uso. A veces se echa de menos más información sobre los discos, el proceso creativo, imágenes de conciertos. Pero es que aquí los protagonistas son Talihina y su familia de auténticos rednecks sureños. Y pentecostales. Que no sé qué es peor.

Si se os pone delante, no lo dejéis pasar. Vale la pena.

In-Edit: They call it Acid

Haces una mínima apología de las drogas y la gente aplaude a rabiar. Bueno, los de PP seguramente no, pero los modernos, sin duda.
El documental no pasa de entretenido, relata el auge y caída de las raves acid en Reino Unido en un periodo de tiempo bastante corto, de 1988 a 1989. En lo musical la cosa no da mucho de sí, casi por suerte no hay ni una canción entera. Las imágenes, justitas, no había móviles ni cámaras digitales grabando. Los testimonios, lo que lo salvan. Pero es un documental flojo, con muchas lagunas: ¿de dónde salía la pasta para montar raves en las que se invertían 100.000 libras? ¿quién ponía las drogas? ¿había policlines?

viernes, 4 de noviembre de 2011

miércoles, 2 de noviembre de 2011

In-Edit: Troubadours


He salido de casa con el tiempo justo, muy justo, y he batido todos mis récords: en 22 minutos me he plantado en la puerta del Aribau. Andando.
Sorpresa, apenas ¿qué? treinta o cincuenta personas en la cola. No llegaba ni a la esquina. A diez minutos de que empezara. Ser de las que bajaran la media de edad ya lo esperaba, pero tan poca gente... Sospechas confirmadas en el cine, apenas un cuarto de entrada, y siendo generosa. Y eso que está en la sección oficial.
En fin, a los modernos se les ha visto el plumero. Eso, o que ya abarrotaron la sala viernes o sábado. Ja, ja, permitidme dudarlo.

Documental centrado mayormente en las figuras de Carole King y James Taylor (he salido fascinada por la personalidad y elegancia de ella y la cercanía y honestidad de él) y de forma más secundaria, Jackson Browne, Kris Kristofferson, Joni Mitchell y otros. Entrevistas de entonces y de ahora, conversaciones entre ellos, y una clara exposición de cómo salió de la nada, del agotamiento del rock de los sesenta, un grupo de songwritters que dotó a la música popular de una intimidad y una sensibilidad hasta entonces inusual. O inexistente. De un club donde se enfrentaron al público por primera vez, que se convirtió en un referente, en la esencia de una escena en el Los Angeles de los primeros 70. Como dicen en el documental, Laurel Canyon* was the bedroom, the Troubadours was the livingroom, and marihuana was church. (*Laurel Canyon era el barrio en que vivían muchos de ellos, en hippie vecindad).

Impecable y emotivo.

I've seen sunny days that I thought would never end
I've seen lonely times when I could not find a friend
but I've always thought that I'd see you again.

martes, 1 de noviembre de 2011

In-Edit: George Harrison. Living in the material world


Cuando vi que el documental firmado por Scorsesse duraba 208 minutos (¡208 señores! tres horas y media) casi deseé no haber cogido entrada. Idiota. Claro, si no lo hubiera visto, y por mucho que me hubieran contado, no sabría qué me habría perdido, pero thank God (o Krishna).

Magnífico documental. Repasa la vida de George Harrison casi desde que era un crío hasta su fallecimiento. Fotos, grabaciones, entrevistas que concedió, y por supuesto, testimonios, incluidos los de Paul McCartney y Ringo Starr, Eric Clapton, sus dos mujeres, hasta su hijo, Dhani, de parecido físico asombroso.

Cuenta su papel en los Beatles, en los inicios ("John tocaba una guitarra de cuatro cuerdas, ¡no sabía que las guitarras debían tener seis cuerdas!"), en su contribución a las canciones (Something, una de mis favoritas, es suya, y fue la primera canción de Harrison que fue single), en la separación. Su carrera musical posterior (aun estoy digiriendo la peluca de Phil Spector, pero me emocioné al ver a Roy Orbison), su carrera cinematográfica como productor de Monty Python (hilarante el testimonio de Eric Idle, sobre todo, completado con el de Terry Gillian). Sus labores de jardinería.

Por encima de todo, destaca su calidad humana. Tuvo momentos malos, quién no, y así lo reconocen algunos de sus amigos, pero prácticamente todos coinciden en lo mucho que aun lo echan de menos. En lo doloroso que aún les resulta hablar de él. Y hace casi diez años y con eso creo que está todo dicho.