Firmar un contrato es como vender tu alma al diablo-empresa. No veo más que clausulas que me atan de por vida. Ni el aumento salarial evita esa sensación.
En el bus se te pone alguien al lado que prueba todos los tonos del móvil a todo trapo. Estás tonta o que gilipollas?
En el taxi te preguntan "por donde vamos". Tú sabrás so cabrón, es tu trabajo!! Y encima me abre la ventana y me pone la COPE. El hijo de puta de del Losantos empieza hablando de la violación de una adolescente y luego va atando cabos hasta que puede echarle la culpa a ZP. Putos taxitas, puta Conferencia Episcopal. Fachas de mierda!!
Un amigo me manda un e-mail y me dicen que el tripartito quiere privatizar la enseñanza pública, superando con creces las políticas de Esperanza Aguirre. Pero bueno, como son de izquierdas les perdonaremos, no?
Por lo demás el día ha ido muy bien.
jueves, 31 de enero de 2008
Nada Surf
Nada Surf sacan disco, disponible en su tienda favorita el 4 de febrero.
Lo que he oído en la radio suena como siempre, muy bien, muy Nada Surf.
Mi cabreo: la gira española no pasa por Barcelona. Visitan Madrid, Vigo y Bilbao. Señores programadores de la Ciudad Condal, ya se me están poniendo las pilas, es el segundo grupo que se les escapa...
Mi consuelo: igual se pasan por algún festival primaveral o veraniego.
Lo que he oído en la radio suena como siempre, muy bien, muy Nada Surf.
Mi cabreo: la gira española no pasa por Barcelona. Visitan Madrid, Vigo y Bilbao. Señores programadores de la Ciudad Condal, ya se me están poniendo las pilas, es el segundo grupo que se les escapa...
Mi consuelo: igual se pasan por algún festival primaveral o veraniego.
martes, 29 de enero de 2008
Crítica de danza: Shen Wei Dance Arts

Nos presentamos sin ninguna información sobre la obra. Solo que era una compañía china. En realidad resultó ser que chino chino solo había un bailarín y el director que bailó en la primera pieza. Por cierto, que para mí fueron los que mejor actuaron.
En la primera pieza, los bailarines, unos 15, seguían una coreografía basada en música de Stravinsky. Los bailes era individuales pero se compenetraban unos con otros. Algunos movimientos chinoides.
La segunda obra se desarrollaba en un suelo donde se habían hecho una especie de jardín zen de confetti. El baile sobre canciones tibetanas iba poco a poco deshaciendo los dibujos e impregnando a los bailarines de papelitos. En definitiva, lo de los papelitos estaba muy currado pero me gustó mucho más la primera.
Bailarinas destacadas: la pelirroja del pelo corto y la alta (no va del rollo sexual, bailaban bien y punto)
Bailarines destacados: los chinos y el afeminado
Público: colectivo gay y lesbiana más burgueses de mediana edad.
Conclusión de la obra: Notable
Cerveza y bocadillo de queso: Aceptable.
lunes, 28 de enero de 2008
El club de la lucha
"Sentía ganas de meterle una bala entre los ojos a cada panda que se negara a follar para salvar su especie. Quería abrir las válvulas de descarga rápida de todos los petroleros y llenar de crudo todas esas bonitas playas que yo jamás conocería. Quería respirar humo."
Tyler Durden,en un día de furia antiecologista.
Tyler Durden,en un día de furia antiecologista.
domingo, 27 de enero de 2008
Cosas que me han pasado estos diez últimos días
Martes 15. Salida de metro Diagonal. 20,30.
Subo las escaleras mecánicas detrás de un tipo con pintas dudosas. Al acabar el primer tramo de escaleras se gira, me para y me pregunta si va bien para ir a Bogatell. O a Marina. Tiene unos 40, parece rumano y tiene los ojos vidriosos, como si se le hubiera ido la mano con el tinto de la casa. Decido que no me va a robar y que voy a hacer la buena acción del día. “No, por aquí no vas bien. Vuelve al andén y sigue las indicaciones para ir a la línea azul, la coges, te bajas en Verdaguer…” “Para ir a Bogatell, ¿segura?...” “Sí, coges la amarilla, Bogatell está en la amarilla. Si quieres ir a Marina, coge la verde de nuevo, y en Catalunya te cambias a la roja”. “Muchas gracias, muchas gracias”, dice con una sonrisa, “tú, ¿marido?”. Ahí acaba mi buena acción “sí, tengo marido”, miento sin rubor. “Gracias”. Se va con una sonrisa. ¿Tan borde es la gente en esta ciudad?
Miércoles 16. Mi casa. 10,30.
Un técnico de telefónica viene a casa, el tercero. Me dice lo contrario de lo que me dijo el primero. Por hacer algo, cambia la roseta. El segundo técnico, de ADSL, cambió el router y el PTR. Sigo con cortes de ADSL y de voz.
Viernes 18. Salida de metro Vall Hebrón. 9,30.
El grupo de chicos negros, acompañados de uno blanco, que iba en el otro vagón y ha llamado mi atención, va delante de mí. Son seis o siete y casi todos llevan el mismo chándal azul. Al coger las escaleras mecánicas las pisan con fuerza, inseguros. Les adelanto. Entro en el edificio de consultas del hospital. Espero el ascensor. Llegan en tropel. Cogemos el mismo ascensor, y ellos también van a al sexta. Al blanco le suena el móvil. “Sí, ya estamos llegando”. De la selva de quién sabe qué miserable país (por sus miserables dirigentes) sub-sahariano a Vall Hebron.
Viernes 18. Travessera de Gràcia. 13,30.
Voy a entrar a la panadería y se me adelanta una vieja, que obviamente, va más lenta de lo que yo hubiera ido. Freno para dejarla entrar. Antes de franquear la puerta una paloma se caga en mi flequillo.
Sábado 19 (¿o domingo 20?). La 2 de apolo. 5,10.
Voy al baño. Hago cola. Al salir me paro en la barra a por una cerveza. Hago cola. Cuando me reúno con mis amigos están todos ¿preocupados? preguntándose dónde andaba.
Lunes 21. Mi casa. 10,00.
Viene el cuarto técnico de telefónica. Dice que el alargador no es adecuado, que el ADSL se colapsa (¿?). Por hacer algo, me cambia “el par”. Sigo con cortes de ADSL y voz, pero a estas alturas soy una experta en telefonía.
Subo las escaleras mecánicas detrás de un tipo con pintas dudosas. Al acabar el primer tramo de escaleras se gira, me para y me pregunta si va bien para ir a Bogatell. O a Marina. Tiene unos 40, parece rumano y tiene los ojos vidriosos, como si se le hubiera ido la mano con el tinto de la casa. Decido que no me va a robar y que voy a hacer la buena acción del día. “No, por aquí no vas bien. Vuelve al andén y sigue las indicaciones para ir a la línea azul, la coges, te bajas en Verdaguer…” “Para ir a Bogatell, ¿segura?...” “Sí, coges la amarilla, Bogatell está en la amarilla. Si quieres ir a Marina, coge la verde de nuevo, y en Catalunya te cambias a la roja”. “Muchas gracias, muchas gracias”, dice con una sonrisa, “tú, ¿marido?”. Ahí acaba mi buena acción “sí, tengo marido”, miento sin rubor. “Gracias”. Se va con una sonrisa. ¿Tan borde es la gente en esta ciudad?
Miércoles 16. Mi casa. 10,30.
Un técnico de telefónica viene a casa, el tercero. Me dice lo contrario de lo que me dijo el primero. Por hacer algo, cambia la roseta. El segundo técnico, de ADSL, cambió el router y el PTR. Sigo con cortes de ADSL y de voz.
Viernes 18. Salida de metro Vall Hebrón. 9,30.
El grupo de chicos negros, acompañados de uno blanco, que iba en el otro vagón y ha llamado mi atención, va delante de mí. Son seis o siete y casi todos llevan el mismo chándal azul. Al coger las escaleras mecánicas las pisan con fuerza, inseguros. Les adelanto. Entro en el edificio de consultas del hospital. Espero el ascensor. Llegan en tropel. Cogemos el mismo ascensor, y ellos también van a al sexta. Al blanco le suena el móvil. “Sí, ya estamos llegando”. De la selva de quién sabe qué miserable país (por sus miserables dirigentes) sub-sahariano a Vall Hebron.
Viernes 18. Travessera de Gràcia. 13,30.
Voy a entrar a la panadería y se me adelanta una vieja, que obviamente, va más lenta de lo que yo hubiera ido. Freno para dejarla entrar. Antes de franquear la puerta una paloma se caga en mi flequillo.
Sábado 19 (¿o domingo 20?). La 2 de apolo. 5,10.
Voy al baño. Hago cola. Al salir me paro en la barra a por una cerveza. Hago cola. Cuando me reúno con mis amigos están todos ¿preocupados? preguntándose dónde andaba.
Lunes 21. Mi casa. 10,00.
Viene el cuarto técnico de telefónica. Dice que el alargador no es adecuado, que el ADSL se colapsa (¿?). Por hacer algo, me cambia “el par”. Sigo con cortes de ADSL y voz, pero a estas alturas soy una experta en telefonía.
Más de 100
Eso es lo que me espera en el buzón. Más de 100 correos que no sé si debo leer o con lo que me ha contado la gente que he visto este finde ya estoy al día. Desde las 8.30 del miércoles no abría mi correo personal. Por causas ajenas a mi voluntad e imputables a la voluntad de mi empresa.
Creo que los leeré porqué del viaje a las capitales nórdicas he oído hablar este mediodía por primera vez y acabo de leer algo de refilón hace dos minutos.
Esta visto que en este mundo que nos hemos montado, dónde la vida real y la virtual se entrecuzan irremediablemente, no puedes desconectar o te quedas fuera de juego. La espiral tiene fuerzas concéntricas, que te mantienen dentro, y fuerzas excéntricas, que te expulsan de ella. Encontrar el equilibrio entre unas y otras puede ser agotador.
Creo que los leeré porqué del viaje a las capitales nórdicas he oído hablar este mediodía por primera vez y acabo de leer algo de refilón hace dos minutos.
Esta visto que en este mundo que nos hemos montado, dónde la vida real y la virtual se entrecuzan irremediablemente, no puedes desconectar o te quedas fuera de juego. La espiral tiene fuerzas concéntricas, que te mantienen dentro, y fuerzas excéntricas, que te expulsan de ella. Encontrar el equilibrio entre unas y otras puede ser agotador.
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