domingo, 6 de junio de 2021

Feria


El discurso de Ana Iris Simón me pilló en la página 140 aprox. de su libro “Feria”, en Llesp, y más preocupada por si Ucrania ganaría Eurovisión que por discernir en ese momento si era facha o no, y posicionarme en tuiter. 

Feria lo compré en marzo, después de ver un post de una escritora joven (pero más de mi quinta que de la de Ana Iris) a la que respeto y de encontrarlo en la mesa de novedades de Taifa, quinta edición. No catalogaría ni a la escritora ni a Taifa de conservadoras. A Ana Iris Simón no la conocía de nada, ni busqué información, ni la seguí en tuiter o instagram. Me daba igual, más o menos como ahora. El libro, eso sí, me estaba gustando mucho. Todas esas historias tan cercanas y a la vez tan lejanas sobre su familia, especialmente sus abuelas, me parecían maravillosas. Cercanas porque he estado, poco, pero he estado, en la Mancha, paisaje que también nos ha mostrado Almodóvar en películas, o Jesús Carrasco en "Intemperie", y porque soy de pueblo y he estado en ferias (incluso en la de Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, hace veinte años), aunque aquí las llamamos fiestas, y lejano porque para alguien criada entre montañas que, com dive mon germà xic a un poema, “t’apropen l’horitzó”, no hay paisaje más opuesto, en muchos sentidos. Los pueblos de la Mancha son pequeñas ciudades comparadas con los del Pirineu. Ontígola, el de Ana Iris, tiene poco más de mil habitantes. Llesp, el mío, tiene entre 50 y 60, y creciendo, ¡eh!, y los puedo no solo contar sino nombrar, por supuesto, no poder hacerlo sería barbarie y merecería destierro.


Escuché el discurso tras haber leído una crítica constructiva y no furiosa sobre él, y no me pareció nada del otro mundo. De hecho, el discurso calcaba algunas frases ya leídas en los primeros capítulos (lo de sus padres y la envidia,) y leí más tarde algunas otras a medida que lo terminaba. No le di más bola y me fui a jugar al Monopoly con Queralt i Teia, y por la noche me centré en Eurovisión, en no dar crédito a que Italia hubiera enviado un grupo de glam-rock en lugar de “Musica Leggerssima” de Colapesce, Dimartino, y que le ganaran a “Shum” de Go_A, ¡inyustissia!  


Por lo que sea tuve insomnio por la mañana y me ventilé buena parte de lo que quedaba del libro, sino todo, antes de desayunar. Ahí sí ya hubo alguna cosa que me hizo “arrufar el nas”. Hasta entonces había algún párrafo que me parecía una boutade, un exabrupto proferido o por ganas “d’eppater” o por rabia contra lo que podría entrar en el apropiacionismo cultural. Nada que hiciera saltar ninguna alarma. La definición del Fary del hombre blandengue (página 158) ya la leí post polémica y con los puertas del prejuicio abiertas. Pensé que la ponía para reírse de ella, pero no, ostras, que la defiende. Como no soy de extremos, o soy de ir de uno a otro sopesando todas las opciones, había cosas de aquello que podría llegar a aceptar, o a reírme, que viene a ser lo mismo. Intenté reflexionar sobre si estaba de acuerdo con ella o no, y adivinar que pensarían sobre esas páginas algunas de mis amigas. No me había tomado el café aún, así que no saqué mucho en claro. Más adelante habla de su hermano y ahí lo de que “rezaba porque dejara de querer ser chica cuando fuera mayor” (página 171) si que me saltó como una posible alerta transfoba. Chirría. Por último, lo de Ramiro Ledesma Ramos lo leí en tuiter (de lo poco que leí en tuiter o en prensa, porqué evité el tema conscientemente) y no me enteré de nada porque a mí por Ramiro solo me vienen Ramiro de Llibernal? de Noals, que iba un curso por delante y es majísimo, y Ramiro de Maetzu, por el instituto de Madrid que se hizo famoso por algo de la reina Letizia, perdón por mi ignorancia. Si hubiera sabido que fue el ideólogo de Falange seguramente hubiera dado un respingo y habría vuelto a leer el capítulo. 


Hace dos semanas que terminé el libro, que en todo lo que respecta a su historia familiar sigo considerando maravilloso. Si fuera una columnista o periodista cultural, habría vuelto a escuchar el discurso (lo hice el otro día pero me quedé a medias y ahora me da tremenda pereza) y habría vuelto a leer el libro con más atención para escribir este texto. No es el caso y paso. 


Sigo sin tener claro si Ana Iris Simón es neocon, o falangista, o de derechas, o no, pese al padre y abuelo comunistas, o precisamente debido a eso. Querer ser madre joven o querer una hipoteca no te convierte en ello. Haciendo cuentas he visto que me debo llevar solo dos o tres años con la madre de Ana Iris. En 1991, cuando la tuvo con 21, yo cumplí los 18 en octubre y unas semanas antes me estrenaba como estudiante en Barcelona. Ni en ese momento ni tres años más tarde pensaba en niños ni hipotecas. ¿Envidio mi vida de entonces? Una parte sí, claro, aunque envidiar tampoco es la palabra. Estaba y estoy a años luz de la madre de Ana Iris, y añorar aquello como el gran tiempo pasado que era mejor, pues tampoco. 


Sigo sin tener claro si Ana Iris Simón es neocon, o falangista, o de derechas, o no, pero sí sé que empecé el libro sin prejuicios, o acaso solo uno, positivo, ganas de que me gustara porque tenía buena pinta, y lo acabé con prejuicios negativos, la sombra de tuiter es alargada, y con mi propia duda ante algunas de las páginas que la casualidad quiso que leyera cuando buena parte de mi TL ya la había sentenciado. Dos semanas he tardado en escribir esto y colgarlo aquí y en instagram. Sigo dándole vueltas. Me abstendré de comentar cada punto del discurso, sería demasiado largo. Estoy abierta a comentarios con un café o una cerveza delante. 


Sigo sin tener claro si Ana Iris Simón es neocon, o falangista, o de derechas, y lo que más me asusta es que si lo es, he sido incapaz de detectarlo. 

viernes, 2 de abril de 2021

Conexión

 

Llibres que et criden des de la taula de novetats quan n’acabes de trobar un de mateix autor amagat a les lleixes, i ni sabies que l’haguessin publicat. Me’n va agradar l’índex, rebatejat com “Programa”: Montaje, Prueba de sonido, Apertura de puertas, Teloneros, Preparación, Salir ahí fuera, Sentirlo. ♡♡♡

És un assaig breu sobre creativitat i conexió i conexió creativa, i l’haig subratllat molt. 
“La creatividad es la capacidad de sentir asombro y el deseo de responder a aquello que nos deslumbra. (...) La creatividad es un acto de amor.”
“La conexión es aterrizar en el tiempo presente.”
“La conexión creativa es el uso de la creatividad para acceder a la conexión y sentirla”
És un alegat a la creativitat, a la lectura i a l’escriptura, però no ho redueix a això, ho amplia a qualsevol acte que requereixi concentració, voluntat, interés. Parla del seu procés creatiu i també de la seua vida, difícil separar-ho, i parla de la conexió, de com a vegades es dona i a vegades no, i diu “He sentido la conexión innumerables veces, pero yo no la creo. (...) o bien atrapa a toda la sala o bien a ninguna de nosotres.” En dono fe. L’haig vist dos cops, sempre al primavera (perquè abans d’aquell primer concert no el coneixia i perquè sóc fata i quan em vaig decidir a comprar l’entrada pel concert del novembre de 2019 a l’apolo ja s’havien acabat). El primer em va atrapar només sortir a l’escenari i crec que tots els que eren amb mi van sentir el mateix, i va ser bestial, i en canvi la segona no va passar. En fi. 
M’ha fet pensar molt. També en el tema del llenguatge inclusiu. Qui ho va inventar, en castellà, a base de substituir a/o-as/os per e/es va obviar que català i italià (as far as I know, i del francès ni en parlo, tot és e) fan el plural femeni canviant a per es (cat) i e (it). A mi, com a lectora catalanoparlant, llegir todes o amigues em fa pensar en totes i amigues i va bé si pretenem que el masculí no sigui “per defecte”, encara que em costa no visualitzar un grup només de dones. Això rai, va, tira. Em resulta més problemàtic, però, quan es vol fer servir per designar una persona no binaria, perquè jo hi veig una dona i potser no es el que hi hauria de veure.

Es muy difícil todo esto, deia en Mariano. 

El llibre adverteix a una “nota a la presente edición” que la traducció respecta l’us del llenguatge no-binari i inclusiu (em moro per tafanejar l’edició catalana, encara que pel que hi ha disponible al web, no sembla que hagin seguit aquest criteri). Haig de dir que al principi em va costar una mica llegir “le lectore” i aquestes coses, però al final la meua mirada lectora ho obviava i llegia el que sigui, ni ho sé, però entenedor. Fluia. Però quan llegia “les lectores” o “les amigues” el català domina encara que el text sigui en castellà, i no puc evitar pensar en un grup de dones, o en una majoria femenina. I llavors la intenció inclusiva es perd o dilueix, perquè per mi no designen persones no binàries, sino dones. M’haig repetit, oi?
En fi, poc a poc. 

viernes, 19 de febrero de 2021

Lunes sin carne o qué puedes hacer por el planeta y por ti

Al principio me mofaba un poco de esto del “lunes sin carne”, no os voy a mentir. Si venía en inglés, “meatless Monday”, peor. ¿Por qué no “viernes de cuaresma? ¡Que yo ya reduzco mi consumo de carne sin hashtags! ¡Que la dieta mediterránea incluye carne pero en unas cantidades diez veces menores a las que se consumen hoy en día! ¡Que yo ya me hago las lentejas solo con verduras y las que dan por ahí, con doscientos gramos de panceta y medio chorizo por ración me dan casi asco! 

Luego aprendes de donde viene*, (tiene más de 100 años), te dan cifras**, se te ponen los pelos de punta y empiezas a pensar que todo lo que hagamos es poco. Y mucho de lo que he aprendido ha sido gracias a Raquel Bernácer, a la que sigo desde al menos 2013 y de quien podría decir que es mi gurú en temas de nutrición. Así que cuando salió el libro fui a por él. 

“Lunes sin carne” no es un libro de recetas al uso. Lo incluyo en mi lista de lecturas porque la mitad del libro es divulgación científica acerca del impacto de la producción de alimentos, hábitos alimentarios, recomendaciones, etc. y la otra mitad, el cuarto capítulo, el más extenso, recetas para poner en práctica. Recetas que incluyen carne y pescado. Porque lo que pretende Raquel es que empecemos (empecéis, yo ya estoy en ello) a reducir el consumo. 

“Lunes sin carne” te dará información contrastada (Raquel Bernácer es dietista nutricionista),  consejos para empezar poco a poco, o deprisa, trucos para planificar menús (qué recetas congelan bien) y recetas facilísimas de hacer.

Yo no quiero ser vegetariana. Como le dije a alguien en tuiter, soy hija y hermana de ganaderos y estaría feo. Me gusta comerme un buen entrecot de vez en cuando y no os digo las chuletas (costelletes) de cordero a la brasa que me puedo zampar de una sentada porque me da vergüenza. Y no podría renunciar a los lácteos. Pero hace años que vengo reduciendo el consumo de carne, y creo que es lo mejor para mí y para el planeta. 

*Raquel
**otra vez Raquel

La guinda: alguien que cuela en un texto “falla más que una escopeta de feria” siempre en mi equipo. 

sábado, 23 de enero de 2021

“El selfie del mundo”, reflexions sobre el turisme

La proposta o tesi de Marco d’Eramo a “El selfie del mundo” és que el turisme és la gran indústria dels segles XX i XXI, fruit de dos revolucions: la de les comunicacions (transports ràpids i asequibles) i la social (la conquesta de les vacances pagades i les pensions). Hi pots estar d’acord o no, però hi ha molta informació interessant i molts punts de partida per reflexions posteriors.
Crític amb la distinció snob entre viatger i turista, i el classisme que encara distingeix formes de viatjar, validant-ne unes i ridiculitzant-ne altres.
Irònic quan assenyala les contradiccions en què caiem tots: “el sueño de todo turista: visitar un lugar sin turistas, es decir, en definitiva, sin él  mismo” (pàg. 7)
Amé quan explica els inicis del turisme, i quan posa els exemples de Lijiang o Las Vegas (dos capítols imprescindibles).
Combatiu quan carrega contra la UNESCO: “El toque de la UNESCO es letal: allí donde coloca la etiqueta, la ciudad literalmente muere, objeto de taxidermia”. (pàg. 115)
Àrid (per mi) quan s’embarca en disquisicions filosòfiques i cita Hegel, Kant i Rousseau per acabar refutant a... Le Corbussier! Matxaca els racionalistes i la CIAM, i jo, potser fruit de la meua ignorància, m’haig sumat a la causa d’Eramo. Aviso que no acceptaré comentaris agressius de ningú que no se n'hagi llegit els capítols corresponents! 
Ataca el capitalisme, el raciste, el classisme.
No proposa solucions, suposo que seria massa complexe i no crec que fos el seu objectiu.
Dedica un capítol sencer al turisme gastronòmic, donant dades astoradores dels festivals ídem que se celebren només a Itàlia.
Escrit al 2017, aquesta edició ha estat revisada per incorporar la pandèmia i els efectes inmediats.
Conclou dient que probablement l’
“edat del turisme” ha començat a acabar ja, com a resultat del colapse de la societat del salari (no del coronavirus). Veurem.

Jo, com turista, espero poder tornar a viatjar, tard o d’hora.
“...el turismo es un componente y un aspecto esencial de la globalización. Desmontarlo es una tarea aún más titánica que lo que supuso ponerlo en pie: entonces se necesitaron dos revoluciones para que naciera. Se necesitaría al menos otra para hacerlo desaparecer. (...) también  hay un lado subjetivo. ¿Realmente alguien está dispuesto a vivir el resto de su vida sin poder visitar otra ciudad, otro continente?”

miércoles, 26 de agosto de 2020

2666, finalment


Finalment! -1-

Sé que em vaig comprar aquest llibre a la Caselles de Lleida i sabia que havia de ser entre el 2009 i el 2010 perquè vaig anar a Lleida “per motius familiars”, però encara no sé què em va empényer a comprar el llibre, no vaig pas començar-lo al tren de tornada. El “motiu familiar” m’ha confirmat avui que va ser al març de 2009, tot just un mes després de la data de la quarta edició en format “butxaca”. El vaig començar a llegir a l’abril. Havia llegit dos llibres que rondaven pel nord de Mèxic i el desert de Sonora. Era la continuació natural. Els altres dos llibres mereixen el seu post, però ja veurem. Potser “Los detectives salvajes” haurien estat una continuació més lògica o encertada però era “2666” el que feia onze anys que esperava que em dignés llegir-lo.
 
Finalment! -2-
M’ha dut poc més de quatre mesos llegir-lo. Quatre  mesos amb lectures intercalades: quatre llibres més curtets llegits, altres quatre començats i aparcats que no abandonats. I les 1121 pàgines de “2666”, que prou podrien equivaler a quatre novel·les de mida mitjaneta, sent llegides pacientment.

Finalment! -3-
Finalment us dic que m’ha agradat molt. “ La parte de Amalfitano” la que menys. “La parte de los crímenes”, la més feixuga. Després de llegir-ne les primeres pàgines vaig pensar en saltar-me-la, no sabia si ho suportaria. No ho vaig fer. Les històries amb què subjecta la llista de dones assassinades alleugereixen una mica l’horror. També, potser, vaig seguir llegint per saber si el final declarava culpables.

Finalment! -4-
Llibres que llanguiu a les piles dels nollegits, no desespereu. Onze anys no són res. 

domingo, 21 de julio de 2019

all that you can't leave behind

L’altre dia em va venir al cap una cançó d’U2. No en recordava el títol, només la tornada, que diu “all that you can’t leave behind”. Crec que em va venir al cap parlant, a la feina, d’un projecte en el que anem “behind”, o dient-li a una companya italiana, en anglès, que “don’t worry, I am also behind on reports review”. En italià seria “non ti preoccuppare, anch’io sono in ritardo colla revisione di raporti”, o una cosa així, segur que està mal escrit, no haig anat a Google Translator a verificar; ara, en aquest moment, no és una cosa en la que vulgui perdre els cinc minuts que em costarà perquè a més el meu ordinador va a pedals, és vellet, suposo. “Colla" suposo que és una forma col·loquial de “con la”, no sé, em ve així. No hi parlo gairebé mai en italià amb les col·legues italianes, ni en francès amb els francesos, tardaria més en escriure i no estem per perdre temps. 
Leave behind. Vaig buscar a Google l’estrofa i ja em va sortir, “Walk on”, del disc All that you can’t leave behind. Això si que ho tenia enregistrat al cervell, encara: que l’estrofa donava nom al disc. És l’últim disc d’U2 que vaig comprar, diria. Va, ho miro. 
Sí, és l’últim. Venia del Joshua Tree al 88 o 89 (87?), del Rattle and hum, de l’Achtung, baby, amb concert al Sant Jordi inclòs. Però aquell concert devia ser al 93 o 94, prou vaig aguantar-los fins al 2001. No els he tornat a veure en directe. Si demà toquessin, encara que fos a l’Estadi Olímpic o el Camp Nou, i les entrades no costessin més de 80€, hi aniria. 
Leave behind. M’havien vingut moltes ganes d’escoltar aquella cançó, la vaig buscar al Spotify, quina meravella tenir-ho tot a un clic, i me la vaig posar mentre buscava un d’aquells informes endarrerits per revisar-lo. No vaig arribar gairebé ni al primer “all that you can’t…” murmurat, no cantat, seguit del riff de guitarra. Se’m va encongir la gola i se’m van humitejar els ulls i vaig riure a la pantalla, en serio, Andrea? Vaig aturar la cançó. 
De debó tants anys després em feia venir llàgrimes? 
Vaig tornar-ho a provar al cap d’una estona. Mateix resultat, no podia escoltar-ne més de mig minut, que era a la feina i no era qüestió de fer el numeret. 
Em vaig posar algun dels discos d’Explosions in the sky que tinc a l’iPod, que no fallen mai per concentrar-se sense desconcentrar-se amb la lletra. 

A la nit una amiga va posar una story amb una altra cançó d’aquell disc, ja no recordo quina, i li vaig dir, que quina casualitat que les dos hagéssim escoltat una cançó d’aquell disc el mateix dia. Ja ho sabeu com m’agraden les casualitats. 
Me la vaig posar, a casa, i vaig deixar rodolar les llàgrimes galtes avall mentre em feia un salmorejo per sopar. També reia.
Ahir la vaig tornar a escoltar. Era a casa i podia plorar de gust, si volia. No és que vulgués, però vaig tornar a plorar. Vaig buscar la lletra, me la sé de llavors, més o menys, però per assegurar-me’n. 

And love is not the easy thing
The only baggage you can bring
Is all that you can’t leave behind

Em sembla una lletra maca i sentida però no acabo d’estar segura de que sigui la causant del plor. Em costa deixar coses enrere, això sí. Em ve al cap que en alguna època allà al començament del mil·leni, quan feia poc que havia sortit el disc i l’escoltava molt, jo cantava, deliberadament “all that you can leave behind” perquè el que volia era, precisament, poder deixar enrere. 

Ploro de cintura en amunt, hi ha un petit terratrèmol a les meues espatlles, canto amb veu ofegada, les llàgrimes cauen, més de l’ull dret que de l’esquerre, i m’haig de mocar.
Duc dins una petita drama queen teatrera que ho està gaudint al màxim. Potser no tan petita però en tot cas discreta, això en públic no m’ho veureu, prou serà que publiqui aquest text. 
Va, no et facis l’interessant, que el vas començar a escriure per publicar-lo.
Sí, però no sabia que aniria per aquí.

Fins on arriba la lletra i on la forma de cantar de Bono i els riffs de quitarra de The Edge, no ho sé. Introduïm aquí i ara un moment de distensió amb la referència al Bono(rrllll) de Muchachada Nui que em ve indefectiblement al cap quan n’escric el nom, em pixo de riure. 
Tornem al drama: hi ha cançons que et porten enrere, a moments en què vas ser feliç o desgraciada, però que han quedat gravats, endormiscats a un racó de cervell. La cançó, una estrofa o un riff els desperten i és aquest record el que et fa plorar o somriure o tot alhora. En aquest cas no és ben bé això. La lletra i la música desperten una malenconia a la què tinc certa afició, no ho negaré, i la projecto a situacions del present. I les llàgrimes venen d’aquest present.

And I know it aches
And your heart it breaks
And you can only take so much
Walk on
walk on
Leave it behind
You’ve got to leave it behind

Google em revela que la cançó la van dedicar a Aung San Suu Kyi. Potser ara li voldrien retirar la dedicatòria. Aquesta revelació em revela que potser no és una canço d’amor, o desamor, com pensava. Com “Segundo premio”? Ho obviaré.

Em costa deixar coses enrere. Em costa molt. Massa. 
Em costa deixar enrere amics que ja no ho són, amors que no ho han estat mai. 
Em costa deixar enrere pertinences. 
Em costa deixar enrere. 

domingo, 2 de junio de 2019

Primavera Sound 2019 - sábado

Sábado, último día, el fin del dolor de pies está más cerca. Ayer me preguntaba a quien me encontraría al entrar. Sin quedar. Pues llegué con el tiempo justo de ver a Retirada! empezados y me metí adelante y voilà, la pareja formerly known as los barones, ¡viva! Un pitchfork no muy lleno, pero que les arropó con todo el cariño que se han ganado por lo majos que son, además de por su propuesta musical que, por lo que sea, a mí me flipó desde la primera vez que los escuché, creo que en un hip hip ultra (el programa de radiotube de Ultra-Local Records, la mejor tienda de discos del mundo). Me dolían los pies y los gemelos y me puse a dar saltos, no hay manera, pero es que Animales, que es su Mr. November, es tan brutal en directo que no lo puedo evitar. Medio euro de cerveza al suelo. 


Si este año llevaba poco estudiado el cartel, lo de ayer era un páramo. De Retirada! a Shellac no tenía nada, así que a mediodía me puse un vídeo de cada grupo. Daymé Arocena. No llegué a ver el vídeo entero, la marqué en fosforito. ¿Una cantante cubana a las seis de la tarde? Póngame dos. O cuarenta. Qué poderío, qué voz, qué manera de moverse, qué manera de meternos en el concierto, de hacernos cantar, de regañarnos por no cantar más alto, regañarnos por no saber mover las caderas, a ver, mami, que som catalans! som uns avorrits i ballem com si ens haguessin enfilat un pal d’escombra pel cul! Rumba, bolero, mambo, pasados por un filtro jazzy, una maravilla. Triunfó.


De ahí acompaño a mis amigas más folkies a ver a Miya Folick a un escenario que casi se cae al mar, pero no me llega y tengo otro grupo en Built to Spill así que me piro. Virgen de la caminata. Built to Spill bien, de fondo mientras el barón me vende la moto de Shellac. Que no los he visto nunca, la broma infinita, y como este año los han puesto en escenario principal y no me solapan con nada, ya había pensado en verles, poner remedio. El barón me dice que hay que verlos en primera fila, que sino no es lo mismo. Vale. Venga. Primera no, segunda, frente al batería. Buaaaaa. Qué locura. El pogo tardó un par de canciones en desatarse y pudo haber sido peor, pero tuvimos que saltar para salvar la vida. Me fliparon, y sí, la clave estuvo en verles allí, en el meollo, viendo los trucos del batería, como tamborileaba con los dedos además de la baqueta, sus gestos, cruzar las miradas con los tres, que Steve Albini nos dijera que éramos la audiencia más sexy y guapa y que follaría con todos y cada uno de nosotros, que seguro que eso se lo dice a todas las audiencias, pero nos lo creímos. Una conversa más. 


Cenar al lado del mar, bien de viento y humedad y hoy no llevo cazadora, y tirando para Rosalía, viva el mainstream. Viva Rosalía. Me cae bien, me la creo cuando dice que nos quiere, que le hemos dado amor, lo que sea. Me la creo. También me creo los chillidos de sus fans, ni los Beatles, tú. No me puso a bailar a la primera, fue poco a poco, pero acabé bailando y gozando, queriendo ser una de su coro. Caí rendida a sus pies, ya está. 
Lo que vino después fue un poco descafeinado. Tres canciones de Jarviss e irme con la pareja formerly known as the tortoletts a Neneh Cherry para arrepentirme de no haber ido antes. Está en plena forma, llevaba una banda de lujo, que había hasta un arpa en el escenario, y nos hizo bailar y disfrutar. Ah, y diez puntos por tocar el “Seven seconds” a mitad de repertorio. 
Subimos a Primal Scream y aunque falta un rato el primavera está ya a reventar. Id todos a J Balvin, new normals! Concierto decepción porque quizá fue nuestra ubicación, pérgola muy escorada a la derecha, igual el sonido no llegaba bien, pero sono apagado, esmorteit, sin volumen, como si tocaran en el fondo de una piscina. Empezar con “Move on” es empezar fuertes, y tocaron todas las que esperaba que tocaran, y bailé y sonreí, pero fue descafeinado. 
Momento marabunta al ir hacia Stereolab, llegué a temer que no cupiéramos todos. Pero sí, cupimos. Grada jove, levantarme a bailar French disco y gritar la resistance!, quedarme de pie un rato, volver a la grada jove. No soy tan fan de Stereolab. 
Róisin Murphy, regular de lo suyo. Conserva la voz y sus canciones me molan, pero se le va un poco. Empiezan las desbandadas y hasta yo me iría, que hoy hay metro y no hay que fight for your right to taxi, pero aún puedo hacer que me duelan un poco más los pies. 
Grada jove en Modeselektor, qué horror, ¿de verdad hay que jugarse la propuesta a la carta de los graves? Pero no hay mal que cien años dure, y terminan, y se ponen a pinchar dos señoras, Dj Rosario y Sama Yax, y la sesión es bailonga y descubro que me duelen menos los pies si bailo, y allí nos tienes, que nos amanece, y el confeti y las cintas, el escenario ya estaba invadido antes de que empezaran, y nos vamos antes de que acabe del todo para no salir con el gentío. Foto al mar, a las 5:53, y a casa. 

Thank you for coming, see you in twenty twenty.