martes, 18 de septiembre de 2012

Dcode: Sigur Rós, dEUS, Triángulo y una señora de casi 39 años.


Hacer una crónica solo de Sigur Rós sería injusto para dEUS y Triángulo de Amor Bizarro. A Justice que les den. Ese fue todo mi DCODE, los dos grupos que quería ver sí o sí (Sigur Rós y dEUS) y TAB de guinda sorpresa, pues pensaba que habrían tocado a la solana. The Shoes, grupo peor programado, tocaron antes que dEUS, pero ni los olí. Seguro que Time to dance la tocaron la última y me la hubiera perdido igual. Justice confirmó que son bailongos a tope pero has de llegar a ellos con un nivel de euforia (quien dice euforia dice pedo tonto) suficiente y de cansancio nulo para disfrutarlos haciendo el animal como hicimos en el Primavera, sino son hasta cansinos. Y si la cuarta canción es D.A.N.C.E. pero la alargan más que un día sin pan, pues te vas tan ricamente a la mitad y sin remordimientos. Benditos taxis a la puerta, volver de la Complutense no habría sido tarea fácil sin ellos. 

Pero estoy empezando esta crónica como hago con las revistas del domingo, por la última página. 
El festival empezó en un AVE cogido a las tres un poco justos, en el que la perspectiva de un fin de semana en Madrid causó un alborozo inusitado traducido en unos cuantos tuits felices. Aunque llegábamos pronto entre una cosa y otra no me planté en la cola del festival hasta casi las ocho y media. Una cola que presagiaba tragedia, aunque dEUS empezaran una hora más tarde. Pero debía de tener los astros de mi lado, porque no. Entré a y cuarto. Tres cuartos de hora delante de unas niñas entre 18 y 20 años más jóvenes que yo que por momentos me hicieron preguntarme qué narices hacía una señora de casi 39 guardando fila para que le pusieran una pulsera de papel, para pasarse luego cinco horas de pie, guardar más fila para mear en un policlin por suerte decentemente limpio, beberse tres minis infames y una caña, no cenar. La respuesta, dentro: una vez me encontré con Brokenjarta las mariposas del estómago dejaron de ser molestas y la señora de casi 39 años volvió a sentise debutante de veintipocos. 
El cuarto de hora dio para pillar el primer mini y plantarse muy cerca del escenario sin apreturas y poder ver de cerca a otros señores de mi edad en plena forma. Las primeras canciones no las conocía, pero cuando sonó Instant Street los recuerdos de los 90 y los primeros dos mil me dieron una bofetada en toda el alma. Hay algo en esa canción, en la forma en que la cantan que estruja el corazón, lo retuerce y antes de que duela demasiado lo suelta y con cuatro guitarrazos te sacude toda la angustia, “era broma”.  Como no conozco suficientemente el grupo he tirado de mi web de setlists favorita, y aunque el del dcode no está, apuesto a que no fue muy distinto del de Rock en Seine. Quatre Mains, esa seguro, Keep you close y Ghost (del último, ¿verdad?) también. Una hora de música con todas las letras, altamente disfrutada. 


Quedaba un buen rato hasta Sigur Rós, pero la escasez de policlines, cortesía de la organización, hizo que tras aprovisionarnos con otro mini tuviéramos que quedarnos bastante más atrás que antes para ver a Sigur Rós, con lo que la cantidad de gente encantada de conocerse y encontrarse y contarse el verano y mamarrachos intentando hacer crowdsurfing (sí, en Sigur Rós, ese era el nivel de parte del público) se elevó peligrosamente, aunque sin llegar al punto crítico de fastidiarte el concierto. 
Solo puedo reprocharles una cosa a Sigur Rós, no tocar Staralfur. Todo lo demás, impecable. Aún sin confeti. 
Mi web de setlists favorita dice que empezaron con Í gær y le siguió Ný Batterí. La primera no sé, pero la segunda, seguro. Esos aullidos en un bosque envuelto en niebla no se olvidan así como así. También Svefn-g-englar o cuando todos los duendes de Islandia se conjuran para hacer flotar a cuantos estuviéramos allí.
La web me está fallando (también la memoria) porque no incluye Inní Mér Syngur Vitleysingur pero yo juraría que tocaron, si hasta la canté. ¿No? ¿Y Glósoli? ¿No está Glósoli? Hoppípolla y Með Blóðnasir sí están en la lista y en mi memoria, y Sæglópur, y Varúð pero ¿y Glósoli? ¿Otro sueño que creo real o le echaron algo a mi cerveza? 
En el fondo, qué más da. Tocaran lo que tocaran, hizo que durante hora y media quedara suspendida en un mundo onírico, de hadas y duendes, volcanes y géiseres emocionales. 


Flotando me fui hasta el otro escenario y la hostia que me llevé con Triángulo de Amor Bizarro aún no la he superado. Disputándole el puesto de grupo peor programado a The Shoes. Me encanta TAB, que me sacudan y me den la vuelta como a un calcetín con su furia, pero después de Sigur Rós y dos o tres minis de cerveza... 


El resto ya lo he contado arriba. D.A.N.C.E. puede ser muy cansina si te pilla cruzada y tiritando por el viento mesetario que empieza a soplar y para el que no estaba preparada, ni física ni mentalmente, así que adiós. 

Hoy han anunciado concierto de Sigur Rós en Barcelona en febrero. Takk. Takk por partida doble, pequeños duendes.  


Todas las fotos son mías. 

domingo, 9 de septiembre de 2012

Jens Lekman


Nunca he sido especialmente fan de Jens Lekman. Al menos no hasta el pasado viernes 7. 
Lo había visto en un Faraday, pero recordaba poco. Claro que tampoco me sorprende, según la crónica que hice entonces, aquella fue la noche del Gran Puzzle Cózmico, que arrasó con todo. Y fue hace cinco años. 
Pero el recuerdo, aunque vago, era positivo, tengo alguna canción suya por ahí y me gusta, la entrada no era muy cara, el primer viernes de septiembre se me antojó buena fecha para inaugurar el curso conciertero 12/13 y así Brokenjarta no iba sola.
Cola en la entrada de MusicHall porque no habían abierto a la hora, mucho moderno, aunque luego se equilibró con público variado. La clásica mezcla de jovenzuelos guiris, puretillas locales, primeras citas, plumillas (cinco o seis periodistas musicales/locutores de los que sigo en twitter estaban allí) y gente que pasa por ahí. Además de los modernos, claro. Y Paco, aka "el de la explorer". 

Teloneaba Evripides con solo la mitad de sus tragedias pero le debieron hacer empezar a la vez que dejaron entrar, porque apenas oímos dos canciones (Abroad y otra). 

Por fin, sobre las 9:30 salió Jens Lekman, con batería, bajista, teclista y violinista. Abrió una canción que desconozco, pero la segunda ya sí, la que da nombre a su último álbum (I know what love isn’t). Aunque aquí diga que tocó dos antes, mmm, permítanme que lo ponga en duda. Garabateé en un papelote que era la segunda, y que la tercera era una que se parece al Will you still love me tomorrow? de Carole King, Golden Key según ese setlist y sí, si la escuchas, verás que comparte más de un acorde. 

La siguiente fue “The opposite to Hallelujah” que creo que fue la primera que enganchó con la previa, pues se dedicó a hacer transiciones mezclando, cambios de ritmo incluidos, y oficiando de maestro de ceremonias del baile sonriente que provocaba en la pista. Creo que más o menos en ese momento decidí que era el mejor inicio de temporada posible, que estaba siendo un conciertazo y la mejor forma de ahuyentar depresiones posvacacionales. 

Por si con la música no teníamos suficiente, hizo un par de presentaciones de canciones desternillantes, la primera para explicar de dónde salió “Waiting for Kirsten” (Dunst) y ya al final del primer bis, el origen germano-vegano de “A postcard to Nina”. Sí, dos bises. El primero tras desaparecer durante unos microsegundos del escenario y reaparecer para tocar hitazos, “An argument with myself” y “Your arms around me” (si no contamos a la mitad de las que ya habían caído como tales). El segundo reapareciendo primero él con el teclista de mis amores para “I don’t know if she’s worth 900 kr” con sus alusiones a Barcelona y luego ya toda la banda para acabar de fijarnos la sonrisa en la cara. 

El “spam de amor” posterior en twitter fue antológico. Y unánime. Conciertazo. 

miércoles, 22 de agosto de 2012

Al fil de quatre pensaments

Una cosa sol portar a una altra, però no sempre.
Ahir me'n vaig anar a dormir (intentar-ho) amb el so d'una orquestra de festa major arribant més nítid que el d'altres (a vegades arribo a sentir la música de tres places/carrers durant la festa major de Gràcia). Orquestra rockanrolera donant-ho tot l'últim dia, van tocar una o dos cançons de The Who bastant decents, i desprès, quan ja acabaven, "Born to run".


Aquest matí he somiat que em despertava i esmorçant mirava el twitter.


No, no s'ha mort. Fiuuu....
Però ara, fa una estona, Jot Down ha publicat un article sobre Springsteen i el fantasma de Tom Joad. Crec que no he vist la película de John Ford, però si que he llegit "Las uvas de la ira" (no sé quina és la traducció al català i en tot cas la vaig llegir en castellà). Steinbeck és un dels meus autors favorits des que vaig llegir "Al este del Edén" amb menys de vint anys, i he sigut "completista", llegint bastant de la seua obra. The Grapes of Wrath és un llibre imprescindible, desolador. I fa emprenyar, tanta injustícia, tanta misèria, tanta explotació, i que 80 o 90 anys desprès segueixi sent vigent...

L'article també m'ha recordat com vaig aconseguir veure Springsteen al Tívoli, a la gira de "The Ghost of Tom Joad", al maig del 96.
Les entrades es van posar a la venda a Planet Music, desapareguda botiga de discos del carrer Mallorca.  No era la primera vegada que feia cues per comprar entrades a l'època pre-internet. Vivia a un carrer de la botiga, i vaig pensar que seria bufar i fer ampolles. Si obrien a les 10 m'hi vaig plantar a les 9, i ja hi havia un cristo muntat que feia por. Em vaig posar per allà al mig, vaig aguantar dos hores, en les que no em vaig moure del lloc, i quan va ser evident que sense DNI no compraria entrada encara que aconseguís entrar a la botiga, me'n vaig anar. Sí, calia el DNI i jo no el portava. Vaig passar-me els tres primers anys a Barcelona sense bossa. Portava quatres duros a una butxaca, la T-10 a una altra, i com a molt un paquet de mocadors a la jaqueta, si era hivern. Indocumentada, amb els mòbils per inventar i els diners escassos. Estudiant de llavors, vaja.


L'opció tornar a casa no era viable, perdia el meu (miserable) lloc a la cua i crec recordar que ens havien encerclat i ja no deixaven entrar ningú més. I l'opció trucar a una de les companyes de pis que me'l portés no va ser viable fins al cap d'uns anys.
Per descomptat que em vaig maleïr els ossos per no haver-ho previst, però llavors no hi havia webs on consultar les condicions de compra de les entrades.
En acabat de dinar em va trucar mon germà. Al fixe. 93.453.53.14, crec que era. Què fort que encara me'n recordi, no? Els seus companys de pis, amb l'ajuda de la cosina d'un i mitjançant colades, trampes i tripijocs varis, havien aconseguit 6 entrades. En volien revendre alguna, a fé que se'n van pagar de ben cares, però els vaig fer pena, llavors jo era una fan fatal d'Springsteen i haurien quedat molt malament si no me l'haguessin oferit.
Va ser un dels concerts més emotius que he vist. Vam estar-nos tots assegudets fins al final, quan va tocar algun gran èxit més animat i hi va haver invasió de passadissos. I vaig veure'l a peu d'escenari, a escasses quatre files de persones.
Ah, i Pep-nostro-senyor a la fila 19, seient 1 o 3.

lunes, 13 de agosto de 2012

Sonorama. Días 3 y 4


Te haces viejo cuando abres los festivales en lugar de cerrarlos… El sábado y el domingo salimos pronto de casa para llegar a primera hora y ver buenos grupos aprovechando la sombra proyectada por la torre de sonido.
Día 3: Sábado
El día de la ola calor, vimos a Polock a las 7 de la tarde a 35º a la sombra. Los Phoenix valencianos  se perdieron un poco en el escenario principal, aunque podría ser efecto del calor y el viento que levantaba la arena del suelo.
Cambio rápido al segundo escenario, donde actuaban los gallegos Novedades Carminha. Con fans pogoneros, el punk no ha muerto. Frases del cantante: “Follar está sobrevalorado. Y follar en el camping es una guarrada”.
El siguiente grupo era The Pepper Pots, los más elegantes del festival, trajeron su soul a tierras burgalesas. Para un grupo que le gusta a Margarita, y no viene al festival.
Instituto Mexicano del Sonido: “Yo digo baila, tú dices dance”, cumbia electrónica bailable, divertida y festivalera. Agradable sorpresa.
The Dandy Warhols fueron víctimas del mal sonido en los laterales del escenario principal haciendo que canciones como “We used to be friends” sonaran irreconocibles. 3 hits y poca voz.
Zodiacs, guitarreo en la carpa, potentes y contundentes.
A continuación, Fuel Fandango, otros que pasan de la plaza al segundo escenario. Trío con voz aflamencada. Como dijo el Inquilino: “Son como el grupo de Bett Ditto con menos kilos”. Nos gustaron más de los que esperábamos.  Se confirma que la nueva moda es tirar confeti en la última canción.
A las 12 de la noche, comenzaban los cabezas de cartel Vetusta Morla: ¿Es Vestusta Morla o son Hombres G? Nos fuimos de su concierto interminable para disfrutar con los DJs en la carpa de los Objetivos del Milenio, hits bailables de todos los tiempos, esos que te hacen saltar y hacer karaoke y que se echan de menos en festivales más snobs.
Cuatro bailes y a los Tiki Phantoms. Solo dos palabras: “Sacrificio” y “Tiki-conga”, ganando fans. Uno de los conciertos más divertidos. Lo único negativo, el elevado sonido de la carpa.
Cuando acabó, volvimos a la carpa de los DJs. Tras  saltar con 3 o 4 hits y de intorxicarnos con los efluvios de los sprays graffiteros, salimos porque en teoría empezaba El Columpio asesino, pero…Vetusta Morla era el final interminable, se alargaron 25 inacabables minutos, descuadrando y retrasando el horario del resto de actuaciones de escenario. Si lo hubiéramos sabido, nos habría dado tiempo de ver casi todo el concierto de Odio París en la carpa, “però què hi farem”… El comentario de una asistente que también esperaba al Columpio es claro “Sólo les falta cantar La gallina Turuleta”.
El Columpio Asesino empezaron con un sonido extraño en las dos primeras canciones.  A partir de ahí, tan buenos como siempre.
Sidonie, otras víctimas del escenario principal y su sonido descafeinado. Marc Ros en la pantalla parecía sacado de los 70, más quinqui de Perros Callejeros que dandy  de Sarrià. Las nuevas no engancharon y hits como Fascinado no acababan de sonar con potencia. 5 canciones y nos retiramos.
Fin de la tercera jornada.
El domingo empezamos con Eric Fuentes y el  Mal, un maestro como siempre, con versiones guitarreras de Blondie y Polansky y el Ardor. ¡Queremos que vuelvan The Unfinished Sympathy!
Continuaron Napoleón Solo, con el mismo estilo capilar que los Niños Mutantes. “M’estic adonant que em sonen més cançons de les que pensaba”
Cooper, cada día se parece más a Paul Weller.
The Primitives, grupo ochentero, hablando en castellano y finalizando con sus 2 hits.
Maika Makovski  no es una, son cuatro. Guapísima ella y magnífica banda. Concierto en primera fila.
Aprovechamos el momento Russian Red para ir a cenar, por lo que no podemos opinar sobre sus gorgoritos.
Volvimos para ver quien eran Lüger, nombre germánico que atrajo al Inquilino. Psicodelia post-rock semi-instrumental .
Y aquí acabó nuestro festival, regalando las pulseras a unos adolescentes que querían ver a Calle13.
Notas: a diferencia de los festivales barceloneses, ¡había gente joven entre el público! (un abono a 50-60 euros, 80 en taquilla, y entradas de día a 25-30euros debe ayudar). También, sobre todo el sábado, gran afluencia de modernillos madrileños (Aranda les queda a escasos 150 km), que se distingue del barcelonés porque lleva atuendos más clásicos y menos ridículos.
Otra nota positiva es que parece que los “sonos” (moneda del festival) no gastados este año, sirven para el siguiente.

sábado, 11 de agosto de 2012


SONORAMA. Día 2.
 
La segunda jornada del festival tenía pesos pesados (Maga) madrugadores, por eso llegamos pronto y bajo un sol de justicia disfrutamos con unos pocos valientes  de los gallegos Igloo y su pop guitarrero.
Maga cancelaron actuación y en su lugar, en un vertiginoso salto de la carpa en la madrugada al segundo escenario por la tarde, aparecieron The Noises, unos The Strokes a la madrileña con la voz de Pereza y contagiosos ritmos bailables.
Los portugueses The Gift aparecieron coloridos como un anuncio de United Colors of Benetton y demostraron su larga trayectoria con un gran concierto, goleando a Arcade Fire, Coldplay y Flaming Lips  en voz, energía, canciones,  ambientación festiva y buen rollo. Una pena que tocaran a las ocho y no en horario estrella. Hay cosas buenas en Portugal, a pesar de Mourinho, CR7 y Pepe.
Cambiamos de escenario (son 20 metros apenas) para ver a Dinero, cantera Sonorama después de tocar en la carpa y la Plaza del Trigo en ediciones anteriores. Rock energético con legión de fans “karaokeros”.
Corizonas, con Mario Vaquerizo barbudo y con traje blanco al frente, desplegaron su sonido americano de manera solvente mientras degustábamos la típica cena festivalera cosmopolita (Pad Thai y rollito). A pesar de su larga despedida, os lo pasaréis bien con ellos en Santa Coloma si tomáis los cubatas en el Maverick.
We are Standard volvió a quemar suela de zapatilla. Su frontman desplegó su particular método de motivación del público (“¿Esta puta mierda es lo mejor que vais a hacer?”), pero eso era la guinda, el pastel son sus canciones y el directo casi avasallador. Los nuevos temas, que recuerdan algo a los felices tiempos de Madchester, mejoran en directo. Tocaron la que suena a Happy Mondays, la Brit-Pop, la que parece un himno de predicador y las suyas.
Love of Lesbian continúan por la senda del desastre. Es lo que tiene tener talifans: dicen a todo que sí. Santi Balmes sigue ingenioso y gracioso, pero sus nuevas canciones no nos engancharon. Vamos, que estuvieron tan pesados como Vetusta Morla (si  tocan bien, me comeré mis palabras).
Y a La Casa Azul ya ni nos quedamos, que también es un pesado y su tontipop es cansino.
El porcentaje de guiris del festival tiende a cero y la crisis de ventas automovilísticas no ha llegado a la zona, casi todos los coches tiene matrícula bastante reciente.
Recomendación especial para el Barón Rampante: Hyperpotamus, la evolución tecnológica de ZA! en versión solista.



viernes, 10 de agosto de 2012


SONORAMA. Día 1.
La ola de calor atrapó al festival de la Ribera (de Duero, no de Pantoja u Ordóñez) en su primera jornada, lo que convirtió la entrada en un macrobotellón de nativos…o no, porque hacer calimocho con Don Simón teniendo los excelentes caldos de la zona es propio de urbanitas chusqueros.
Eso sí, el festivalero medio pesa al menos 5 kg más que el de Barcelona, más pendiente de entrar en los modelitos imposibles que le dictan las revistas de tendencias, todo un alivio para este cronista, que se sintió normal y no el gordito del concierto. Aquí no, aquí se alimentan bien y viven feliz y cómodamente su festival.
Dos escenarios de sonido potente, uno con arena casi de playa y distribución de actuaciones anti solapamientos. Vamos con la música:
-Templeton: te recuerdan a tantos grupos sin ser ninguno de ellos que se pierden en la indefinición y el desinterés. Estéticamente podrían ser la futura banda intersimbólica (hay uno alto, uno con barba, un gordito…)
-No Band for Lluvia: la banda de Lluvia Rojo, en plan Juliette Lewis española. Sufrió un ERE en “Cuéntame” y acabó de caniche rockero desbocado bajo los efectos del vino de Ribera. La banda acompañante era muy buena, con guitarrista virtuoso (creemos que era el ex Sunday Drivers guiri) y bajista con look ochentero de Van Halen playero.
-Annie B. Sweet: vozarrón y piernacas. Y dudas existenciales (¿blanco o negro? ¿Bien o mal? ¿Ying o Yang? ¿Annie o Russian Red?)
-The Cabriolets: apuntaba a gag de Monthy Phyton, pero con Miguel Bosé con peluca de bajista de The Horrors. Y sorpresivamente fue un buen concierto, con Bimba Bosé contenida hasta el último tema, buena voz, mucha energía y otra buena banda. El batería llevaba una camiseta de Van Halen, completando la conexión con el bajista de Lluvia.
-Los Enemigos: “estos son como Fito y los Fitipaldis, ¿no?”. Dos temas y a casa, que ya teníamos sueño y hoy empieza lo gordo.
La carpa de nuevos valores ni la pisamos, nos reservamos para los días de Odio París, Tiki Phantoms
Si eres foráneo, eres fácil de distinguir: tu cerveza es de 1/3 y no de tamaño cachi calimocho.
Lo malo: no dejan entrar comida, aunque si eres carnívoro no tendrás problemas en el interior. Los veganos y/o intolerantes al gluten sí que estáis jodidos.

martes, 7 de agosto de 2012