
Hay pocas canciones que recuerde tan claramente la primera vez que las escuché como esta. Hace 20 años ya. En la cadena Pioneer de mi habitación solo se oía Radio 3, en eso era un talibán. Era por la tarde y estaba a punto de salir de mi habitación para hacer no se qué y de repente sonó. Me paré, volví a entrar en la habitación y me quedé sentado delante de la cadena atontado mientras oía aquella canción. Alucinante, no me lo podía creer, era como todo esa rabia que contenían mis 20 años resumida en 3 minutos de quejidos y ruido. Ni pop ni punk sino todo lo contrario.
Al día siguiente me fui corriendo a Discos Castelló y empecé a buscar por la N en diversos estilos sin encontrar el dichoso grupo. Al final me acerqué a un dependiente y le pregunté “tienes un disco que se llama Nevermind de un grupo que se llama Nirvana”. “Sí” me dijo, “los tengo en el almacén”.
A los minutos apareció con el vinilo y me dijo “molan mucho, me he apostado con mi jefe que venderemos 50, el tuyo es el quinto que vendemos”. Y finalizó con un “toma te regalo la funda”.
Y aquí tengo aun el disco con su funda. El resto de la historia ya lo sabéis. Por cierto el chico le ganó la apuesta a su jefe.


