lunes, 12 de septiembre de 2011

La primera vez que escuché: smells like teen spirit



Hay pocas canciones que recuerde tan claramente la primera vez que las escuché como esta. Hace 20 años ya. En la cadena Pioneer de mi habitación solo se oía Radio 3, en eso era un talibán. Era por la tarde y estaba a punto de salir de mi habitación para hacer no se qué y de repente sonó. Me paré, volví a entrar en la habitación y me quedé sentado delante de la cadena atontado mientras oía aquella canción. Alucinante, no me lo podía creer, era como todo esa rabia que contenían mis 20 años resumida en 3 minutos de quejidos y ruido. Ni pop ni punk sino todo lo contrario.

Al día siguiente me fui corriendo a Discos Castelló y empecé a buscar por la N en diversos estilos sin encontrar el dichoso grupo. Al final me acerqué a un dependiente y le pregunté “tienes un disco que se llama Nevermind de un grupo que se llama Nirvana”. “Sí” me dijo, “los tengo en el almacén”.

A los minutos apareció con el vinilo y me dijo “molan mucho, me he apostado con mi jefe que venderemos 50, el tuyo es el quinto que vendemos”. Y finalizó con un “toma te regalo la funda”.

Y aquí tengo aun el disco con su funda. El resto de la historia ya lo sabéis. Por cierto el chico le ganó la apuesta a su jefe.

domingo, 11 de septiembre de 2011

lo último que se pierde

aún existe esperanza para la noche barcelonesa, con el mond derribado y convertido en un centro de procesamiento para gente senil, con el nitsa siendo la nueva extensión del hilo musical de carrefour, revolcándose en el tedio de una generación más preocupada en lo que publicarán mañana en sus perfiles de facebook y en ser los nuevos cobra snake, en medio de ese enjambre de bares tristes llenos hasta la bandera de gente dejando pasar las horas ha surgido un nueva luz, de los detritus de gracia, el siguiente barrio amenazado por el melanoma de la modernidad y los coolhunters, surge ‘el coleccionista’, para demostrarnos, una vez más, que no se necesita ni buen gusto, ni modernas proyecciones, ni mucho más que el sistema de alta fidelidad de tu abuela y un puñado de mp3, para montar un centro de ocio musical en el que adultolescentes de buena voluntad puedan de nuevo levantar los brazos al cielo y aullar como posesos sus himnos pop. con una parroquia de lo más heterogénea, las copas algo caras y una selección musical principalmente sustentada por los pilares de los 90, ‘el coleccionista’ se convierte de facto en el descubrimiento de la semana, en un link directo a la noche madrileña. realmente, barón rampante, perfecto anfitrión de la velada, nos dejó la guinda para el final.

Aquí viene tu hombre

Después de 2 clases de canto de youtube y de trabajar el diafragma, esto es lo que he conseguido. Prometo seguir mejorando.

El Feo de Entrecopas




Ante la inminencia de la fiesta Intersimbólica, he decidido dar el paso y convertirme en miembro de pleno de derecho del blog redactando mi primera entrada a modo de presentación.

En España se estrenaba en 2005 "Entre Copas" film protagonizado por Paul Giamatti en la que se narraban los desastres amorosos del personaje principal. La historia utiliza como hilo conductor un viaje a la zona vitivinícola de California en la que el protagonista, un fanático de los vinos, acompaña a su amigo "gigoló" en su despedida de soltero. El amigo, actor fracasado y supuestamente bien parecido, le tira la caña a todo bicho viviente. La verdad es que observando la foto, el "guapo" se parece al hermano feo de los Calatrava.

Mi "nickname" se lo debo a "Rayuelo", autor de "Callos" y firme seguidor de "Bingueros" de los mejores Pajares y Esteso. Fue él quién me sugirió ver la película "Entrecopas". Mi afición al vino hubiera sido motivo suficiente para provocar mi interés pero el decidió añadir el comentario: "Es como si tú y yo nos fueramos a La Rioja, siendo yo el guapo y tú el feo". Afortunadamente para "Rayuelo", aparte de más feo también soy más bajo.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Crítica de libro: Maleït Karma


Este es un libro de un recientemente exitoso escritor alemán y guionista de TV. MK relata la vida –o mejor dicho las vidas- de una famosa presentadora de televisión que tras morir de forma repentina se va reencarnando en diversos animales en función del karma que va acumulando. Su intención es finalmente volver a reencarnarse en un humano y recuperar a su familia.

Poco se puede decir a su favor, un libro entretenido, simpático y que lees sin apenas darte cuenta. Con momentos que a veces rozan la carcajada y un final totalmente a la americana.

Y ya está. Si te aburres léelo, si no quieres pensar y pasar un buen rato léelo.

Crítica de libro: Mil violines


Me enteré de este libro por el Mondosonoro que tenía en el WC y me interesó. Leí algo una vez de Kilo Amat –un extracto de uno de sus libros anteriores- en esos libritos que regalamos los del metro y me enganchó su estilo directo, divertido y cercano de un modernete madurito de BCN. Y va mis amigos y me lo regalan para mi 40 cumpleaños.

Mil Violines es un libro donde este sabio de la música pop –no cualquiera puede escribir en el RDL- explica su relación con los grupos y canciones que han marcado su vida.

Algunos no los conocía para nada y por tanto no pude compartir su entusiasmo, por no decir que me aburrí en esas partes. Lo que sí debe valorarse es que un crítico de música declare sin tapujos sus filias y sus fobias, esa gente que siempre se cree que hace crónicas asepticas.

De todo el libro lo que mas me gustó fue la parte donde explicaba sus peripecias, en Londres o en la Ballena Alegre, y la música que le rodeó en su juventud.

Los capítulos finales son manuales de friki de la música muy divertidos: como ordenar tus vinilos, como se debe pinchar,…

Un libro apasionado que contagia ese amor por la música, por los vinilos y por escribir. Y al acabar me entraron ganas de volver a revolver vinilos en Discos Castelló y de escribir una novela en una esquina de la biblioteca Vapor Vell.

Os recomiendo su lectura a vosotros, amantes del pop. Os hará pasar un buen rato.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Corrida de cintas a caballo

Si tus vacaciones coinciden con las fiestas del pueblo en el que las disfrutas, lo más probable es que puedas presenciar algún festejo curioso.

Hace un par de años asistí al "encierro del Pilón" en Falces. Es un encierro parecido al de Pamplona en esencia, conducir, las vacas en este caso, hasta la plaza donde serán toreadas o mareadas, con la diferencia de que se las conduce desde la montaña, y la gracia es que suelen escaparse, o montaña arriba o barranco abajo.

Esta vez, en Mojácar, la cosa iba de cintas, damas y jinetes.




Las damas son chicas jóvenes del pueblo, que bordan una cinta con su nombre.

Las cintas, con una anilla en un extremo, se enrollan y se colocan en una cuerda atrasvesada en medio del camino.

Los jinetes son mozos, también del pueblo, que galopando pasan bajo la cuerda e intentan coger una de las cintas ensartando la anilla con un bastoncito. O un boli bic.

Cuando lo consiguen, la dueña de la cinta se levanta ufana y se la ata al mozo.




Si parece fácil, ya os digo que no lo es. También os digo que dieciocho cintas no se cogen en media hora. Pero entre la emoción de los sucesivos intentos y que la banda municipal tocaba hasta versiones del waka-waka (¡mil veces mejor que el original!) se pasó el rato en un periquete.